El paseo del Espolón recupera desde este jueves su papel de escaparate artesanal con la celebración de la 47 edición de la Feria de la Cerámica de Burgos, organizada por el colectivo Alfabur. El certamen se extenderá del 30 de julio al 3 de agosto y reunirá a 16 talleres y pequeñas empresas procedentes de distintos puntos de España y del extranjero.

La cita, que lleva casi cinco décadas consolidada en el calendario estival de la ciudad, vuelve a apostar por la diversidad. Este año la propuesta abarca desde la cerámica creativa y la porcelana hasta la alfarería más tradicional, con referentes históricos como El Puente del Arzobispo o Salvatierra de los Barros entre los estilos representados.
Una de las novedades más destacadas de esta edición es la presencia de un ceramista procedente de Portugal, que aporta el toque internacional que caracteriza al evento desde hace años. En el plano local, el taller burgalés Madre Tierra, con sede en la localidad de Ezquerra, también formará parte del encuentro.
Entre los participantes figuran incorporaciones nuevas como la firma Rablan, representante de las tendencias más actuales del sector, junto a talleres de trayectoria consolidada como El Sastre Cerámica, cuya evolución ha sido uno de los puntos destacados en la presentación oficial del evento.
Además de los puestos de venta y exposición, la programación incluye talleres participativos pensados para acercar el oficio al público de todas las edades. La feria abrirá sus puertas en horario de mañana, de 11:00 a 15:00 horas, y de tarde, de 18:00 a 22:00 horas durante los cinco días que dura el certamen.
El concejal de Comercio del Ayuntamiento de Burgos, César Barriada, agradeció durante la presentación la labor del colectivo Alfabur, presidido por Eugenio Ortiz, para mantener viva esta tradición. Ortiz, por su parte, reconoció que las 16 firmas participantes igualan la cifra del año pasado, aunque suponen un descenso respecto a ediciones anteriores, achacado en parte al relevo generacional y las jubilaciones que afronta el sector.
Una feria que nació hace cuatro décadas como plataforma para que los artesanos fidelizaran clientes y que hoy sigue siendo, ante todo, un punto de encuentro entre quienes crean con las manos y quienes saben apreciarlo.
