El fuego arrasa el 40% de los viñedos de la DOP Cebreros y amenaza la vendimia más difícil de su historia

La Denominación de Origen Protegida Cebreros afronta una vendimia de emergencia tras los devastadores incendios forestales que han arrasado cerca de 200 hectáreas de viñedo en la Sierra de Gredos y distintos municipios de su comarca, con focos aún activos y pequeñas reactivaciones que mantienen en vilo a todo el sector.

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El fuego ha comprometido cuatro de cada diez hectáreas de las casi 500 que integran la denominación, una cifra que convierte esta campaña en una de las más complicadas que se recuerdan en la zona.

El municipio de Cebreros concentra el mayor daño, con unas 180 hectáreas afectadas. Le sigue El Tiemblo, donde prácticamente la totalidad de su superficie de viñedo, alrededor de 13 hectáreas, ha quedado dentro del área de influencia de las llamas. Burgohondo y El Barraco también acumulan pérdidas en varios de sus parajes, aunque de menor magnitud.

La vendimia arrancó el pasado 1 de agosto con la recogida del Albillo Real, variedad autóctona blanca que supone cerca del 10% del viñedo amparado y que se localiza precisamente en las cotas más bajas de Cebreros, la zona más castigada. Tres cuartas partes de este albillo registrado en la denominación están dentro de los límites del incendio, por lo que la producción de esta variedad se prevé especialmente escasa en la añada 2026.

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Los técnicos advierten además de un riesgo añadido: la uva ya estaba enverada y madura cuando las llamas avanzaron, lo que hace que la piel del fruto sea especialmente sensible a absorber olores a humo y ceniza. En las parcelas donde sí sea posible vendimiar, los elaboradores deberán extremar las precauciones para evitar que esos aromas y sabores indeseados lleguen al mosto.

La Garnacha, que representa el 90% de la denominación, ofrece algo más de esperanza al estar más dispersa por zonas no alcanzadas por el fuego, como Villanueva de Ávila, Navalmoral de la Sierra o los valles del Alberche y del Tiétar.

La preocupación no termina ahí. Los viticultores también temen la llegada de fauna silvestre desplazada de su hábitat destruido hacia los viñedos sanos, algo que varios agricultores ya han constatado en sus parcelas.

La recuperación de las cepas quemadas no podrá valorarse hasta la próxima primavera, cuando se compruebe si las plantas vuelven a brotar. Por ahora, la producción de este año en todo el terreno alcanzado por el fuego se da definitivamente por perdida.

La DOP pide prudencia y espera el apoyo de las administraciones y del sector de la hostelería para sostener una actividad vitivinícola que sostiene a una comarca con una elevada media de edad entre sus agricultores.