Más de tres mil tratamientos oncológicos administrados en el propio hogar del enfermo. Esa es la cifra que acumula el programa ONCODOM del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla desde que arrancó en diciembre de 2020, una iniciativa que ha cambiado la forma en que muchos pacientes con cáncer de Cantabria viven su enfermedad.

Acudir al hospital para recibir tratamiento implica mucho más que el tiempo que dura la infusión. Hay que preparar el desplazamiento, soportar trayectos, asumir esperas y volver a casa agotado. Y, a menudo, alguien más reorganiza su jornada laboral para acompañar. Todo ese esfuerzo invisible es precisamente lo que ONCODOM trata de evitar.
El programa, impulsado desde los servicios de Enfermería, Oncología Médica y Farmacia Hospitalaria, permite que pacientes seleccionados reciban ciertos tratamientos contra el cáncer en su propia casa, de la mano de enfermeras especializadas y con el respaldo continuo del equipo hospitalario. Desde su puesta en marcha el 4 de diciembre de 2020 hasta el pasado 31 de agosto de 2026, se han realizado 3.306 administraciones domiciliarias sin que se registrara ninguna reacción durante las infusiones en el hogar.
El resultado habla de rigor y de selección cuidadosa. Solo acceden al programa pacientes estables y tratamientos con un perfil de riesgo adecuado. La seguridad no se improvisa: exige preparación farmacéutica, valoración clínica previa y profesionales con formación específica.
Pero más allá de los datos clínicos, el programa plantea una pregunta sencilla y poderosa: ¿qué valor tiene para un enfermo de cáncer poder comer en casa el día de su tratamiento, mantener su rutina o simplemente no perder una mañana entera?
La enfermería ocupa un papel clave en esta fórmula. Su presencia en el domicilio permite detectar necesidades que no siempre emergen en una consulta hospitalaria, y abre una vía para humanizar la atención desde adentro.
El equipo que gestiona ONCODOM tiene en mente ampliar el programa. El siguiente paso pasa por incorporar nuevas terapias y explorar su extensión a pacientes hematológicos y reumatológicos con tratamientos de riesgo comparable.
También se plantea el reto de llegar más lejos. Extender la cobertura a zonas rurales de Cantabria puede reducir desigualdades, pero exige garantías añadidas: a mayor distancia del hospital, mayor cuidado en la selección y en los protocolos de respuesta ante cualquier complicación.
Cinco años después, Valdecilla demuestra que innovar en sanidad no siempre significa una máquina nueva o un fármaco de última generación. A veces, basta con reorganizar la atención para que el hospital llegue donde está el paciente.
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