El silencio fue lo primero que encontraron los vecinos al regresar a sus pueblos. No el silencio tranquilo de la comarca del Pirón, sino otro muy distinto, cargado de humo, tierra negra y la certeza de que el lunes todo pudo ir mucho peor.

El incendio de Brieva deja tras de sí un paisaje calcinado y 420 vecinos que vuelven a casa con el miedo todavía en el cuerpo

Ocho localidades segovianas tuvieron que ser evacuadas la tarde del lunes tras declararse un incendio en una cuneta del término municipal de Brieva cuyas causas aún se investigan. Tenzuela, Losana de Pirón, Carrascal de la Cuesta, La Cuesta, Aldeasaz, Berrocal, Caballar y Santo Domingo de Pirón vieron cómo sus vecinos, 420 en total, abandonaban sus casas a toda prisa. Algunos se fueron con lo puesto. Pelayos del Arroyo quedó confinado de forma preventiva.

El fuego se propagó con una velocidad inusitada. El viento, con rachas de hasta 50 kilómetros por hora, empujó las llamas sobre pasto seco, cereal y monte bajo, una combinación que actuó como combustible fino y casi imparable. A eso se sumaron los cercados de piedra tradicionales de la zona, que dificultaron el avance de la maquinaria pesada y obligaron a los equipos a buscar rutas alternativas constantemente.

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La Junta de Castilla y León activó el nivel 2 del Índice de Gravedad Potencial y constituyó el CECOPI en la Delegación Territorial. Entre las imágenes más duras de la emergencia, agentes de la Guardia Civil ayudando a evacuar a personas mayores con movilidad reducida y familias de una granja escuela siendo desalojadas con sus hijos.

Cruz Roja habilitó puntos de acogida en Torreiglesias, Sotosalbos y Turégano, donde cientos de personas pasaron la noche pendientes de las noticias. La bajada de temperaturas y el amaine del viento al caer la noche permitieron que los equipos trabajaran con más eficacia y lograran asegurar más del 80 por ciento del perímetro antes del amanecer.

La mejor noticia es que no hubo víctimas humanas. Sin embargo, los daños materiales aún están por cuantificar. Algunas viviendas sufrieron los efectos del humo y la delegada territorial confirmó la muerte de varias reses a causa del fuego.

Con el levantamiento de las medidas del CECOPI y la reapertura de las cuatro carreteras provinciales cortadas, la comarca del Pirón intenta retomar la normalidad. Lo hace despacio, entre cenizas y preguntas aún sin responder, pero aliviada de que lo ocurrido no haya dejado un balance humano que lamentar.