El fuego que estalló el pasado lunes en una cuneta del término municipal de Brieva, en la comarca del Pirón, obligó a desalojar ocho pueblos de Segovia y dejó a 420 personas fuera de sus casas durante horas. A última hora de la tarde, el Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) levantó las medidas de evacuación en seis de los ocho municipios afectados, pero los vecinos de Berrocal y Carrascal de la Cuesta seguían sin poder regresar a sus viviendas.

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Las llamas se extendieron con una velocidad inusitada impulsadas por rachas de viento de hasta 50 kilómetros por hora sobre pasto seco, cereal y monte bajo. En cuestión de minutos, el incendio pasó de ser un foco puntual a una emergencia que afectaba a toda la comarca. Tenzuela, Losana de Pirón, Carrascal de la Cuesta, La Cuesta, Aldeasaz, Berrocal, Caballar y Santo Domingo de Pirón fueron evacuados. Pelayos del Arroyo quedó confinado como medida preventiva.

El director de extinción, José Luis Sánchez, explicó que el fuego corrió a favor del viento sobre material muy seco, lo que dificultó enormemente la respuesta de los equipos terrestres. Los cercados de piedra tradicionales de la zona obligaban a los medios a buscar rodeos constantes, ralentizando el cierre del perímetro.

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La Guardia Civil ayudó a evacuar a personas mayores y con movilidad reducida. Varias familias con niños que se encontraban en una granja escuela también tuvieron que ser desalojadas. Cruz Roja activó su dispositivo y habilitó puntos de acogida en Torreiglesias, Sotosalbos y Turégano para atender a los vecinos desplazados durante la noche.

La buena noticia fue que no se registraron víctimas humanas. Sin embargo, algunas reses perdieron la vida y los daños materiales están todavía por cuantificar. En algunas localidades el fuego y el humo llegaron a afectar a las propias viviendas.

Con el descenso de temperaturas y la caída del viento durante la noche, los equipos pudieron trabajar con mayor eficacia y aseguraron más del 80 por ciento del perímetro. Aun así, el CECOPI decidió mantener las evacuaciones durante la mañana del martes al detectar abundante humo dentro del área quemada.

A primera hora de la tarde, el silencio que envuelve los campos calcinados de Aldeasaz lo dice todo: el incendio de Brieva no ha terminado, y para muchos vecinos, la vuelta a casa todavía espera.