Pastores, ganaderos y técnicos del sector extensivo se reunieron en La Cueta para compartir saberes y debatir sobre el futuro de la ganadería de montaña. El protagonista indiscutible de la jornada fue el perro, compañero inseparable del rebaño y guardián frente a la fauna silvestre.

El encuentro se celebró en la sede de Babia Aventuras y se enmarcó dentro del proyecto europeo EU4SUPA, una iniciativa financiada por la Unión Europea a través del programa Erasmus+ que busca revitalizar el pastoreo sostenible en varios países del continente. La jornada fue organizada por la Fundación Monte Mediterráneo y dinamizada por Cesefor.
La actividad arrancó con una presentación del proyecto ante los asistentes y continuó con una visita al puerto de montaña, donde los participantes pudieron acompañar en el terreno a un rebaño de ovejas y observar de cerca el trabajo cotidiano de los perros de pastoreo y guarda. Ver en acción a un mastín leonés o a un carea entre las ovejas vale más que cualquier manual.
La parte central fue un taller de co-creación dividido en cuatro mesas de debate. Allí, pastores y ganaderos pusieron sobre la mesa sus dificultades del día a día, sus inquietudes sobre la conservación de las razas autóctonas y su relación con la administración pública en lo que respecta a los perros de protección y pastoreo.
También se habló de la cultura trashumante y de la necesidad de preservarla frente a un modelo de vida que cada vez atrae a menos jóvenes. El encuentro cerró con una comida conjunta, un detalle que los propios participantes destacaron como símbolo del buen clima vivido durante la jornada.
EU4SUPA tiene una duración de 30 meses y trabaja con socios de España, Austria, Rumanía, Bulgaria e Italia. Su objetivo es desarrollar herramientas formativas innovadoras que den respuesta a los retos ambientales, socioeconómicos y culturales que enfrentan las comunidades pastorales en Europa.
Los asistentes valoraron positivamente disponer de un espacio de encuentro real entre profesionales del sector y mostraron su disposición a seguir participando en las próximas fases del proyecto. En la comarca de Babia, donde el lobo y las dificultades del relevo generacional amenazan la ganadería extensiva, jornadas como esta no son un lujo, sino una necesidad.



