El País Vasco suspende en PISA y sus docentes advierten: «Algo estamos haciendo mal y no podemos negarlo»

Los resultados del último informe PISA han sacudido a la comunidad educativa vasca. El País Vasco ocupa uno de los últimos puestos entre los territorios españoles evaluados, solo por delante de Ceuta y Melilla, en una prueba que mide el nivel académico de estudiantes de 15 años en 91 países de todo el mundo. Lo más alarmante: la caída equivale a más de dos cursos académicos perdidos en una sola década.

El País Vasco suspende en PISA y sus docentes advierten: "Algo estamos haciendo mal y no podemos negarlo"

La publicación de los datos ha generado un estado de shock que, curiosamente, ha venido acompañado de un notable silencio institucional. Las principales organizaciones educativas piden tiempo para analizar el informe antes de pronunciarse, pero quienes trabajan cada día en las aulas no ocultan su inquietud.

«La radiografía del modelo educativo vasco es cada vez peor y es preocupante. No se puede mirar hacia otro lado», afirma Aitor Uriarte, director del colegio Carmelitas Sagrado Corazón, uno de los 56 centros vascos que participaron en la evaluación.

La comprensión lectora es la asignatura más suspendida, con el peor resultado desde 2003. Los directores de varios centros apuntan a un mismo diagnóstico: la adicción a los contenidos rápidos en redes sociales ha deteriorado la capacidad de concentración de los jóvenes.

«La costumbre a los formatos cortos tiene consecuencias directas en las aulas», señalan desde el colegio Urkide. «Se nota hasta en Bachillerato, cuando los alumnos no comprenden el enunciado de un problema de matemáticas», añade Santiago Mateo, director de Virgen Niña.

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Alberto Echezarra, al frente de Corazonistas, apunta además a la irrupción de la inteligencia artificial como un factor nuevo y aún sin respuesta clara: «Ha entrado y no sabemos cómo gestionarla».

Junto a las pantallas, los docentes señalan otras causas: la falta de exigencia generalizada, el escaso hábito lector entre el alumnado y las dificultades de estudiar en una lengua que no es la materna para una parte importante de los estudiantes vascos.

Algunos centros ya han tomado medidas propias, reduciendo el uso de dispositivos digitales en clase y reservando horas específicas para la lectura. Pero todos coinciden en que la respuesta debe ser colectiva.

Las familias también reclaman su lugar en este debate. Desde Itunpeko Familien Mahaia, que agrupa a asociaciones de padres de la escuela concertada, piden a las instituciones que lideren un proceso de reflexión urgente. «Los resultados nos preocupan y la responsabilidad es de todos», reconocen.

El informe PISA ha puesto cifras a lo que muchos educadores ya intuían. Ahora toca decidir qué hacer con ellas.