El espacio verde junto al complejo deportivo Óscar Freire ha completado su gran transformación después de un año de obras. Nuevos senderos, mobiliario urbano y zonas naturalizadas cambian por completo la cara de un enclave que durante años estuvo marcado por el abandono y el barro.

El cambio se nota nada más entrar. Los viejos caminos de tierra han dado paso a senderos asfaltados por los que ya circulan corredores, ciclistas y familias con comodidad. A lo largo del recorrido han aparecido bancos, papeleras y paneles informativos sobre la biodiversidad del entorno. También nuevas plantaciones y pequeños refugios de madera para favorecer la presencia de insectos, aves y otros animales.
Este terreno, heredado de la antigua fábrica de Sniace a orillas del río, arrastraba años de deterioro. La vegetación invasora, la falta de mantenimiento y la oscuridad del conjunto lo habían convertido en un espacio poco accesible para el vecindario. La inversión municipal de más de 1,2 millones de euros ha logrado abrir ese recinto cerrado y transformarlo en un lugar de convivencia y deporte.
La prueba más contundente llegó el pasado sábado durante las fiestas de La Patrona. La gincana de la Liga de Peñas reunió a cientos de personas en el parque, con hinchables, carreras y relevos en una zona que antes habría sido impensable para ese tipo de eventos. El estreno multitudinario despejó dudas sobre el potencial del espacio renovado.
Sin embargo, la transformación aún no puede darse por cerrada. Las farolas están pendientes de instalación pese a que el cableado ya está preparado. En algunos tramos la maleza ha vuelto a ganar terreno y cubre parte de los senderos. Las instalaciones para bicicletas muestran signos de deterioro y todavía quedan cintas de obra en el suelo. Para colmo, ya han aparecido grafitis en algunos de los nuevos bancos y papeleras.
El proyecto depende de dos áreas del Ayuntamiento de Torrelavega, Medio Ambiente y Desarrollo Local, que deberán coordinarse para resolver los flecos pendientes. La financiación del área de sendas procede del Plan de Sostenibilidad Turística.
El nuevo Patatal ya funciona y ya ha demostrado lo que puede ofrecer. Solo falta que las dos concejalías implicadas terminen el trabajo y devuelvan al parque la imagen completa que prometía desde el primer día.



