El Penicilino de Valladolid reabre en octubre tras seis años cerrado: vuelven la zapatilla y el ‘peni’

La Plaza de la Libertad recuperará antes de que acabe el año uno de sus rincones más queridos. El mítico bar Penicilino, fundado en 1872 y cerrado hace seis años por la reforma integral del edificio que lo albergaba, anuncia su regreso con fecha prevista para mediados de octubre.

El Penicilino de Valladolid reabre en octubre tras seis años cerrado: vuelven la zapatilla y el 'peni'

La empresa salmantina Beher, conocida por sus productos ibéricos, es la responsable de devolver la vida a este local histórico de 178 metros cuadrados situado entre el Teatro Calderón y la Catedral. Varios carteles en la fachada ya adelantan el regreso con mensajes como «Vuelve la zapatilla que dejó huella» o «Penicilino, la medicina de muchos desde 1872».

Desde la compañía confirman que su intención es «replicar y homenajear al Penicilino original», lo que implica recuperar dos elementos que marcaron a generaciones de vallisoletanos: la mítica zapatilla y el licor conocido popularmente como el ‘peni’. Para garantizar la autenticidad de este último, Beher ha cerrado un acuerdo con la bodega que elaboraba el brebaje, de modo que los clientes podrán disfrutar exactamente del mismo sabor de siempre.

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El cierre llegó hace casi seis años cuando la demolición del interior del inmueble para construir 18 viviendas obligó al negocio a bajar la persiana sin una fecha clara de regreso. El edificio ha sido completamente reformado, aunque se ha respetado la fachada exterior, símbolo visible del establecimiento para tantos vallisoletanos.

Beher ya cuenta con presencia en la zona desde el pasado octubre, cuando abrió en el local contiguo un Beher Stores: una tienda-restaurante de concepto gourmet donde los clientes pueden degustar productos ibéricos en el propio establecimiento o adquirirlos para llevar. El Penicilino supone, por tanto, una apuesta diferente para la firma, que se aleja aquí de su modelo habitual para abrazar la identidad de un bar con más de siglo y medio de historia.

La barra en L, los dos tiradores en la pared —uno para vermut blanco y otro para rojo— y el ambiente inconfundible del local prometen volver tal y como los recuerdan sus fieles. Apenas quedan unos meses para que Valladolid recupere uno de los bares más emblemáticos de su historia.