El largo camino hacia la renovación de la flota de Cercanías en Cantabria da un paso real y tangible: el primero de los 21 nuevos trenes fabricados por la empresa vasca CAF ya ha salido de la factoría y se encuentra en fase de pruebas, aunque los cántabros tendrán que esperar al menos hasta la primera mitad de 2027 para subirse a él.

La máquina, de tres coches, está siendo sometida actualmente a pruebas en una vía privada sin uso comercial que CAF posee en Corella, Navarra. El proceso es largo y riguroso: antes de que pueda transportar pasajeros, el tren deberá superar ensayos en las propias líneas de Cercanías de Cantabria y obtener todas las homologaciones de seguridad exigidas por los reguladores ferroviarios. Para esa fase ya se han seleccionado maquinistas voluntarios.
La buena noticia llega, sin embargo, cargada de historia reciente poco alentadora. Los plazos prometidos por el Gobierno central no se han cumplido. Los primeros trenes debían haber entrado en servicio a comienzos de 2026, según el compromiso adquirido en febrero de 2023, cuando el escándalo por el error de diseño sacudió a las empresas públicas estatales. Aquel episodio reveló que Renfe había diseñado unos trenes con dimensiones que no habrían cabido por los túneles de la red cántabra, lo que provocó una cascada de dimisiones y un retraso de más de tres años en el proyecto.
El actual ministro de Transportes, Óscar Puente, confirmó durante una visita reciente a Reinosa que los trenes no llegarán hasta «la primera mitad de 2027», consolidando así un retraso de al menos un año sobre el último plazo comprometido.
Se sabe que esta primera unidad tiene como destino Cantabria y no Asturias, ya que las formaciones de tres coches están asignadas a la red cántabra, mientras que las de dos vagones irán al Principado. Su incorporación al servicio se producirá de forma escalonada, a medida que las unidades vayan saliendo de la factoría de CAF en Zaragoza y superando los procesos de homologación.
El Gobierno regional lleva meses reclamando transparencia y seguimiento directo del proceso, aunque la visita a la fábrica que el consejero de Fomento, Roberto Media, solicitó en reiteradas ocasiones nunca llegó a materializarse.
Por ahora, el calendario parece despejarse un poco. Aunque en este expediente los imprevistos han demostrado ser la norma, el hecho de que el primer tren ya ruede es, al menos, una señal concreta de avance.



