El Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Oviedo ha puesto sobre la mesa una situación que, según sus datos, afecta de lleno al suministro de agua de miles de vecinos del municipio. Los socialistas llevarán al próximo pleno una batería de preguntas sobre el funcionamiento de la concesión que gestiona Aqualia y reclamarán al alcalde Alfredo Canteli que impulse de forma inmediata una auditoría técnica independiente.

El concejal Juan Álvarez Areces ha señalado que los cortes de suministro registrados en localidades como Perlavia, San Cipriano de Pando, Puerto o Llampaya no son casos puntuales, sino síntomas de un problema estructural. A estos episodios se suman caudales irregulares, agua turbia y la necesidad de recurrir a camiones cisterna en varios núcleos del municipio.
Lo que agrava el diagnóstico socialista es que las propias advertencias sobre el estado de las instalaciones proceden de los trabajadores de Aqualia. Según el PSOE, los empleados habrían trasladado formalmente problemas en infraestructuras clave como el Depósito de Cuyences, incluyendo fallos en el caudalímetro, anomalías en una válvula principal y una fuga en una conducción de 700 milímetros.
A esto se suma la escasez de medios humanos en el propio Ayuntamiento para vigilar una concesión de esta envergadura. Según los socialistas, un único ingeniero, un único técnico auxiliar y un único auxiliar administrativo estarían asumiendo todas las tareas de gestión, control y fiscalización del servicio.
Los datos del Plan de Sequía municipal, elaborado por el propio equipo de gobierno, añaden más leña al fuego. De los 23,3 millones de metros cúbicos que entran anualmente en la red, casi 9,15 millones no aparecen como consumo registrado, un 39,2 % del total. Otros 4,73 millones se pierden directamente por fugas, lo que representa más del 20 % del agua suministrada.
«De cada 100 litros que entran en la red, más de 20 se pierden físicamente», denuncian desde el PSOE, que considera estos números incompatibles con una gestión eficiente del servicio público.
La auditoría que reclaman los socialistas debería determinar el estado real de las infraestructuras, si Aqualia cumple todas sus obligaciones contractuales y qué inversiones son necesarias para modernizar una red que, a todas luces, muestra señales de deterioro. Para el PSOE, el agua no es un asunto menor: es un servicio básico que el Ayuntamiento tiene la obligación de garantizar con rigor y transparencia.
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