El Partido Socialista de Segovia ha cargado con dureza contra el alcalde de la ciudad, José Mazarías, y la consejera de Educación de la Junta de Castilla y León, María Pardo, a los que acusa de seguir lanzando «excusas» para justificar los continuos retrasos en la construcción del tan esperado instituto de San Lorenzo.

El viceportavoz del grupo socialista en el Ayuntamiento, Miguel Merino, fue claro y contundente en sus declaraciones: «¡Basta ya de excusas! Ya no hay quien se lo crea». Merino calificó las últimas explicaciones de los representantes del PP de «nuevo engaño» y les reprochó tratar de «tontos» a los ciudadanos de Segovia.
La polémica se desató un día antes, cuando la propia consejera Pardo reconoció que la reanudación de las obras del instituto no tiene fecha ni plazo para la licitación de los trabajos pendientes. Tanto ella como el alcalde apuntaron a problemas con el terreno y a la necesidad de completar un estudio de resistencia térmica antes de retomar la actividad.
Una respuesta que el PSOE no está dispuesto a aceptar.
Merino pone en duda la credibilidad de esas justificaciones, dado que el proyecto lleva décadas arrastrando dificultades. La idea del instituto comenzó a gestarse en el año 2000. En 2009, el Ayuntamiento cedió a la Junta la parcela donde actualmente solo quedan los restos del esqueleto de unas obras que ya han sido abandonadas por dos empresas adjudicatarias distintas.
«¿De verdad pretenden que nos creamos que después de todos estos años todavía están haciendo pruebas en el terreno y están descubriendo circunstancias nuevas?», preguntó con ironía el también secretario general de la agrupación local socialista.
Merino insiste en que las explicaciones ofrecidas son simples estrategias para «escurrir el bulto y ocultar su propia incapacidad» para sacar adelante tanto el instituto como el centro de Formación Profesional vinculado al proyecto, una apuesta del Gobierno regional que lleva años sin materializarse.
Desde el PSOE subrayan que la «indignación» y la «incredulidad» que sienten los vecinos del barrio de San Lorenzo y de toda la ciudad son más que justificadas, y reclaman que se ofrezcan plazos reales y compromisos firmes, no nuevas promesas que se diluyen con el tiempo.
El solar sigue ahí, cubierto de maleza, como testigo silencioso de más de dos décadas de promesas incumplidas.



