La ampliación del puente de Poniente vuelve a tomar impulso. Cinco equipos de arquitectos e ingenieros han presentado sus ofertas para diseñar el proyecto que dará una nueva vida a esta infraestructura, una de las promesas electorales del alcalde Jesús Julio Carnero que llevaba demasiado tiempo encallada en los despachos del Ayuntamiento.

El puente de Poniente despierta: cinco estudios se disputan el proyecto que transformará el acceso oeste de Valladolid

El contrato para la redacción del proyecto tiene un valor de casi 199.000 euros, y la empresa que resulte adjudicataria dispondrá de siete meses para desarrollar el plan. Que ninguna de las cinco candidaturas haya quedado fuera del proceso es, sin duda, la primera gran noticia para un consistorio que hasta ahora había visto fracasar tres intentos anteriores.

Las cinco firmas que optan al encargo son: Arias Garrido Arquitectos, empresa vallisoletana con proyectos en la propia ciudad; Ayesa Ingeniería y Arquitectura, que ha participado en el rediseño de las Ramblas de Barcelona y en la remodelación del Santiago Bernabéu; Ines Ingenieros Consultores, también con experiencia en el Bernabéu y en la rehabilitación del puente medieval de Tordesillas; la unión temporal de empresas formada por SBP Ingenieros y Burgos y Garrido Arquitectos, responsables entre otros del proyecto Madrid Río; y SP Spain-Apia.

Más allá de ganar un nuevo carril de tráfico, el proyecto es ambicioso. Se contempla la posibilidad de que ese tercer vial sea reversible, lo que permitiría aliviar la presión sobre el puente Mayor según la demanda del tráfico en cada momento.

Pero el plan no se queda solo en los coches. El Ayuntamiento quiere convertir el puente en un referente urbano, mejorando los espacios para peatones y ciclistas, ampliando zonas de paseo e incorporando áreas de sombra. También se realizará un estudio de iluminación para incluirlo en la ruta Ríos de Luz, e incluso se abre la puerta a alguna propuesta artística.

La intervención se extenderá al entorno inmediato: el paseo de Isabel la Católica, el acceso al parque de Las Moreras y las zonas próximas a La Rosaleda y el paseo El Catarro se beneficiarán también de las obras.

Eso sí, los plazos hacen imposible que la actuación esté terminada antes de que acabe el actual mandato municipal. El camino acaba de empezar, pero al menos esta vez parece que nadie va a dar marcha atrás.

por redaccion