El Racing afina el remate de cabeza en el entrenamiento previo al partido ante el Alavés

El Real Racing Club de Santander dedicó parte de su sesión del viernes a un ejercicio de finalización que ya se ha convertido en uno de los favoritos del cuerpo técnico esta temporada: el remate de cabeza en situación de competición interna.

El Racing afina el remate de cabeza en el entrenamiento previo al partido ante el Alavés

Los jugadores verdiblanco arrancaron el entrenamiento con una dinámica tan sencilla como exigente. Una portería móvil, dos equipos, y un objetivo claro: cabecear con precisión y batir al portero rival.

La mecánica del ejercicio es directa. Un compañero lanza el balón con la mano y el receptor debe conectar un testarazo intentando superar a uno de los dos guardametas. Este viernes, los encargados de defender bajo los palos fueron Agirrezabala y Laro, quienes vivieron una sesión de lo más intensa ante la lesión del portero Eriksson.

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El ejercicio no es nuevo. El cuerpo técnico lo incorporó durante la presente temporada con un propósito claro: activar al equipo desde el primer momento de la sesión, combinando concentración, explosividad y sentido competitivo. Y ese último ingrediente es clave, ya que ambos grupos llevan la cuenta de sus aciertos, lo que eleva la intensidad desde el primer minuto.

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Entre los jugadores que se vieron en acción durante el ejercicio, el cántabro Mantilla protagonizó uno de los remates junto a Villalibre, en una imagen que resume bien el espíritu del trabajo: salto, cabeza, portería.

Este tipo de dinámicas reflejan la apuesta del Racing por mantener al grupo en tensión competitiva incluso en los entrenamientos del día a día, lejos de los partidos oficiales. Que el equipo no pierda el olfato de cara al gol, también cuando ese gol llega por la vía aérea.

Los verdiblanco preparan así su próximo compromiso liguero, con el estadio El Sardinero como escenario y la afición cántabra pendiente de cada detalle de la puesta a punto del equipo.

La temporada avanza y el Racing sigue trabajando para afinar todos los registros ofensivos, incluido uno de los más clásicos y efectivos del fútbol: el cabezazo.