Vitoria-Gasteiz guarda entre sus calles y parques tradiciones que pocos conocen pero que se repiten con fidelidad generación tras generación. Una de las más singulares tiene lugar en Olarizu, y protagonista inevitable es la propia alcaldesa de la ciudad.

Cada año, en el llamado Día de Olarizu, la máxima representante del Ayuntamiento recorre a pie los mojones que marcan los límites históricos de este emblemático espacio natural. Un gesto que, a ojos de quien no conoce su origen, puede parecer anecdótico, pero que en realidad hunde sus raíces en siglos de historia local.
La costumbre tiene su origen en una práctica medieval extendida por toda Europa conocida como «amojonamiento» o reconocimiento de términos. Los concejos y ayuntamientos realizaban periódicamente este recorrido para verificar que los límites del municipio permanecían intactos y que nadie había alterado las piedras que los señalaban. Era, en definitiva, un acto de soberanía territorial.
En Vitoria-Gasteiz, esta tradición sobrevivió al paso de los siglos con una vitalidad sorprendente. Olarizu, con su monte y su parque botánico, se convirtió en el escenario elegido para mantener vivo ese vínculo entre la institución municipal y el territorio que gestiona.
El recorrido no es únicamente simbólico. Supone también un momento de encuentro entre las autoridades locales y los vecinos que se suman a la caminata, convirtiendo el acto en una pequeña fiesta de identidad colectiva.
Lo que en su día fue una necesidad administrativa y casi un ritual de control del poder local se ha transformado hoy en una de las tradiciones más queridas y características de la capital alavesa. Un recordatorio de que la historia de una ciudad no solo vive en sus museos, sino también en sus costumbres más cotidianas.
Vitoria-Gasteiz sigue así honrando un pasado que, lejos de quedar olvidado, se pasea cada año entre mojones y vecinos bajo el sol de Olarizu.



