El profesorado del colegio público Sa Garriga de Sant Lluís ha alzado la voz contra una medida adoptada por la dirección del centro que les obliga a permanecer en el colegio durante el horario de comedor mediante turnos rotatorios entre los miembros del claustro.

La situación ha llegado a manos del Sindicato Independiente, Autónomo y Unitario, conocido como SIAU, que ha reclamado a la Conselleria de Educación que aclare con urgencia el alcance real de las obligaciones del personal docente durante el funcionamiento de este servicio.
Según ha trasladado el sindicato, los turnos establecidos en el centro se compensarían con horas de exclusiva, pero eso no ha bastado para calmar la preocupación de las maestras afectadas. La queja apunta en dos direcciones: la obligatoriedad de la medida y su impacto sobre la conciliación personal y familiar del profesorado.
La normativa vigente establece que durante el comedor debe permanecer en el centro, como mínimo, un miembro del equipo directivo o una persona delegada que sea personal docente. Ahí es donde el SIAU ve el problema de fondo.
El sindicato considera que esta previsión legal no puede interpretarse como una autorización para convertir esa permanencia en una obligación general, sistemática y rotatoria para todo el claustro. Dicho de otro modo, que la norma contemple la posibilidad de delegar no significa que cualquier maestro pueda ser designado de forma obligatoria y recurrente para cubrir ese servicio.
Otro punto clave del comunicado del SIAU es la distinción entre estar presente en el edificio y asumir la atención directa o la vigilancia de los niños durante el tiempo de comida. Para el sindicato, ambas cosas no son equivalentes y es necesario que la Conselleria fije con claridad qué funciones corresponden al docente designado en ese tramo horario.
El sindicato ha expresado su apoyo a las maestras que han denunciado la situación y ha subrayado que exigir que se identifique la norma que ampara una nueva obligación laboral no supone ningún rechazo al funcionamiento del centro ni al servicio de comedor en sí.
La polémica abre un debate más amplio sobre los límites de las obligaciones del profesorado y la gestión interna de los centros educativos, precisamente al inicio del nuevo curso escolar en Menorca.
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