El subsuelo de Madrid guarda otro secreto: una tortuga gigante de 15 millones de años aparece en Latina durante unas obras

Madrid vuelve a sorprender desde las profundidades. Los operarios que trabajan en la construcción del nuevo aulario del Centro Integral de Formación de Seguridad y Emergencias (Cifse), en el distrito de Latina, han sacado a la luz el caparazón fosilizado de una tortuga gigante que pisó estas tierras hace más de 15 millones de años.

El subsuelo de Madrid guarda otro secreto: una tortuga gigante de 15 millones de años aparece en Latina durante unas obras

El hallazgo corresponde a un ejemplar de Titanochelon bolivari, una especie que habitó la Península Ibérica durante el Mioceno inferior y medio, una época en la que el paisaje que hoy conocemos como Madrid era algo radicalmente distinto. El descubrimiento se produjo a gran profundidad, lo que añade aún más valor científico al conjunto de los restos.

La vicealcaldesa e Inma Sanz, delegada de Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento, calificó el hallazgo de «absolutamente sorprendente» durante una visita a las obras. Según explicó, los trabajos tuvieron que adaptarse de forma puntual para activar el protocolo arqueológico habitual, retirar los restos con la máxima cautela y garantizar su conservación.

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El caparazón, ya restaurado, espera ahora su traslado definitivo al Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid, en Alcalá de Henares, donde será estudiado y conservado por especialistas.

No es la primera vez que el subsuelo madrileño interrumpe una obra con un golpe de historia. En 2023, durante la construcción del centro logístico de bomberos de La Atalayuela, afloraron restos de un mamut que acabaron revelando un auténtico cementerio de elefantes primitivos de la especie Gomphotherium angustidens, antepasados de los elefantes africanos actuales, con una antigüedad de unos 14 millones de años.

A esa lista se suman los más de 700 elementos arqueológicos que aparecieron durante las obras del centro multifuncional de la calle Fúcar, en el barrio de las Letras, un hallazgo que condicionó casi dos años de trabajos. Y también los raíles de tranvía del siglo XX recuperados recientemente bajo el asfalto del entorno de la Puerta de Alcalá, que el Ayuntamiento ha decidido conservar y exponer en un museo de la ciudad.

Madrid, una vez más, recuerda que bajo sus calles duerme una historia que va mucho más allá de lo que cualquier libro podría contar. A veces basta con ponerse a excavar para comprobarlo.