El torero Borja Jiménez une toros y comercio en el pregón que abre la décima edición del Martes Chico de Ciudad Rodrigo

Ciudad Rodrigo arrancó esta semana su décima edición del Martes Chico con un pregón que dejó huella entre los mirobrigenses. El matador de toros Borja Jiménez tomó la palabra en la calle Laguna ante un numeroso público que le despidió con una larga ovación.

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El acto comenzó con una actuación de sevillanas a cargo del grupo Son de Lunares, que agradeció al Ayuntamiento la oportunidad de abrir la velada. Después, la concejala de Comercio, Paola Martín Muñoz, presentó al pregonero repasando su carrera y sus logros más recientes.

Los comerciantes locales también quisieron dar la bienvenida al diestro a su manera, decorando el escenario con un photocall en su honor acompañado de una bandera andaluza engalanada con flores, un guiño a sus raíces sevillanas y al vínculo que mantiene con Salamanca, provincia donde reside desde hace cinco años.

Con el capote en la mano y visiblemente emocionado, Jiménez describió Ciudad Rodrigo como una ciudad «con alma taurina, donde el toro forma parte de la vida cotidiana». Destacó el papel del Carnaval del Toro, en el que él mismo ha toreado este año, y reivindicó la afición mirobrigense como un pilar en la defensa de la tauromaquia.

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El torero recordó su paso por el Bolsín Taurino Mirobrigense en 2010, al que definió como «una auténtica escuela de oportunidades». Aquella experiencia, dijo, fue determinante en sus comienzos como torero joven que soñaba con abrirse camino.

También explicó su traslado desde Sevilla a Salamanca, motivado por la búsqueda de una mayor cercanía con el campo bravo. En ese recorrido destacó la finca Aldeanueva y a Julián Guerra, quien se convirtió en su apoderado y en un apoyo fundamental durante los momentos más difíciles de su carrera.

Jiménez dedicó además palabras de reconocimiento a los comerciantes locales, defendiendo el comercio de proximidad como elemento esencial para mantener vivas las calles de la ciudad y preservar el trato humano frente a otras formas de consumo.

El alcalde de Ciudad Rodrigo, Marcos Iglesias, cerró el acto entregando al pregonero un cuadro panorámico de Miróbriga como recuerdo de su participación en esta edición especial que celebra el décimo aniversario del Martes Chico.