El incendio que asola la comarca de Burgohondo desde hace días afronta este lunes una jornada decisiva. El director técnico del operativo, Alejandro Peñalvo, ha explicado que la meteorología prevé un cambio de vientos hacia el sur que resultará favorable para los equipos de extinción, al impedir que las llamas continúen avanzando hacia la carretera G501 y hacia los núcleos habitados más expuestos.

Según Peñalvo, este giro del viento permitirá controlar ese sector y facilitará las labores en la zona de Casillas, evitando que el fuego entre en el municipio. Durante la noche, los vientos soplaron del norte y se espera que vuelvan a hacerlo de cara a la madrugada, por lo que el responsable técnico confía en aprovechar las horas de luz para asegurar las posiciones y no tener problemas posteriores.
Actualmente hay dos focos que concentran la preocupación del operativo. En el puerto de Mijares, los equipos trabajaron toda la noche para contener una reproducción sobre una pista forestal, con resultados que se han calificado de fructuosos. Esto abre la puerta a que los medios aéreos actúen por la mañana para reducir la intensidad de las llamas en ese punto.
En el entorno de Casillas, la situación fue más complicada durante la noche. La orografía del terreno impidió el acceso de maquinaria pesada, por lo que los trabajos se apoyarán hoy en helicópteros y personal de tierra para conformar un cinturón de seguridad que deje la zona estabilizada.
Peñalvo ha advertido de que queda trabajo de remate, dado el enorme perímetro que ha alcanzado el fuego. El objetivo inmediato es que los vecinos puedan regresar a sus casas cuanto antes.
Durante la noche, municipios como Casillas, Casavieja y Sotillo de la Adrada vivieron momentos de máxima tensión por las fuertes rachas de viento. En Casillas se quemaron algunas edificaciones en las zonas periurbanas, aunque se defendieron todos los cascos urbanos.
El delegado del Gobierno, Nicanor Sen, ha destacado que el dispositivo desplegado supera los 3.000 profesionales y un millar de medios, lo que lo convierte en un operativo sin precedentes en la historia del país. En la provincia de Ávila permanecen 16 municipios evacuados y tres confinados, aunque está previsto un vuelo de inspección para valorar posibles cambios en esas medidas.
La prioridad, según las autoridades, sigue siendo la seguridad de los ciudadanos.
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