Los incendios forestales que arrasan parte de la provincia de Ávila y la Comunidad de Madrid mantienen en vilo a decenas de miles de ciudadanos. La situación sigue siendo grave, aunque las autoridades apuntan a que este fin de semana puede ser clave para ganar terreno a las llamas.

El presidente del Gobierno se desplazó este sábado hasta el Puesto de Mando Avanzado situado en Cenicientos para supervisar el dispositivo de emergencia y presidir la reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias. Desde allí reconoció que las próximas horas serán «complejas», con temperaturas más bajas pero con incertidumbre sobre la evolución de los vientos y el riesgo de tormentas secas. Sin embargo, subrayó que existe una «ventana de oportunidad» que hay que aprovechar.
Ambos focos, el madrileño y el abulense, se abordan ya de manera conjunta como un único incendio. El Gobierno asumió el mando único tras elevarse la situación operativa al nivel 3, el más alto del Plan Estatal de Emergencias, lo que permite centralizar la respuesta y coordinar todos los recursos disponibles bajo un mismo mando.
En esa tarea participan medios estatales, autonómicos y locales, además de efectivos procedentes de cerca de una decena de comunidades autónomas. A ese despliegue se suman recursos del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea, con la llegada prevista de medios aéreos y terrestres desde Grecia e Italia. En Ávila, en concreto, ya operan más de un centenar de militares del Ejército de Portugal.
Unas 80.000 personas se encuentran evacuadas o confinadas en sus domicilios como consecuencia de los incendios. La prioridad absoluta del dispositivo es, según se insistió, proteger las vidas humanas y los núcleos de población afectados, así como garantizar la atención a todos los afectados que han tenido que abandonar sus hogares.
Las autoridades han pedido a la población que siga en todo momento las indicaciones de los servicios de emergencia y que extreme la precaución. En una situación tan dinámica y dependiente de las condiciones meteorológicas, la colaboración ciudadana resulta fundamental para facilitar el trabajo de los equipos sobre el terreno.
Ávila vive uno de los episodios más duros de su historia reciente, con sus montes y pueblos amenazados por un fuego que no entiende de fronteras administrativas y que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de todo el sistema nacional de emergencias.
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