La pequeña localidad abulense de Fontiveros vive uno de sus momentos más intensos en décadas. El Año Jubilar Sanjuanista ha congregado ya a cinco mil peregrinos en el municipio que vio nacer al místico y poeta San Juan de la Cruz, convirtiendo este enclave del norte de la provincia en un destino de peregrinación de primer orden.

La cifra no es menor para un pueblo de apenas unos cientos de habitantes. Miles de personas han recorrido los caminos que conducen a Fontiveros movidas por la fe, la cultura o simplemente la curiosidad por conocer el lugar donde nació uno de los grandes referentes de la literatura espiritual española.
El Año Jubilar Sanjuanista, declarado con motivo de una efeméride vinculada al santo carmelita, ha impulsado una programación de actos religiosos, culturales y turísticos que ha desbordado las expectativas iniciales. Las autoridades locales y eclesiásticas han destacado el impacto positivo que está teniendo en la comarca, tanto en lo espiritual como en lo económico.
Los peregrinos llegan desde distintos puntos de España e incluso del extranjero. Muchos lo hacen en grupos organizados por parroquias y comunidades religiosas, pero también hay quienes emprenden el camino de manera individual, buscando un momento de recogimiento lejos del ruido de las ciudades.
Fontiveros, enclavada en la llanura abulense, acoge con orgullo esta oleada de visitantes. El municipio ha reforzado su oferta de acogida para responder a la demanda, y los vecinos participan activamente en la organización de los eventos.
San Juan de la Cruz, nacido en Fontiveros en 1542, es figura universal dentro de la mística cristiana y uno de los poetas en lengua castellana más admirados de todos los tiempos. Su obra, que incluye el célebre Cántico Espiritual, sigue atrayendo lectores y estudiosos de todo el mundo.
Con varios meses aún por delante, el balance del Año Jubilar apunta a ser histórico para la localidad. Quienes han participado en la peregrinación destacan la emoción de caminar por las mismas tierras que pisó el santo y la sensación de formar parte de algo más grande que ellos mismos.
Ávila, tierra de santos y murallas, suma así otro motivo para ser visitada. Y Fontiveros, durante este año singular, ocupa el lugar que siempre le ha correspondido: el corazón de una tradición viva.



