Una macrocausa por tráfico de drogas ha concluido en Albacete con doce personas condenadas, dos absueltas y un total de 49 años de prisión repartidos entre los culpables. Las multas impuestas por la Audiencia Provincial suman 1.877.416,55 euros, lo que convierte esta sentencia en una de las más contundentes dictadas en la provincia en los últimos tiempos por este tipo de delitos.

El tribunal ha dado por acreditada la existencia de una red con varias ramificaciones. Por un lado, un grupo organizado que transportaba grandes cantidades de cocaína y anfetamina desde distintas localidades alicantinas, como Aspe, Alcoy, Alfàs del Pi o Villajoyosa, hasta Albacete. Por otro, una estructura dedicada al menudeo en los alrededores de la plaza Tomás Navarro Tomás de la capital.
Uno de los momentos decisivos de la investigación tuvo lugar el 6 de octubre de 2024, cuando agentes interceptaron un Volkswagen Touran en la salida 76 de la autovía A-31, a las puertas de Albacete. Bajo el asiento del conductor había un compartimento oculto con 499 gramos de cocaína de alta pureza y 2.500 euros en efectivo. También se encontró un dispositivo GPS colocado en los bajos del vehículo para controlar sus movimientos.
El mayor hallazgo llegó con el registro de un piso en Alcoy que servía de almacén. Dentro aparecieron más de cinco kilos y medio de cocaína y casi once kilos de anfetamina, junto a básculas, material de preparación y una máquina envasadora. La Audiencia calcula que el valor mayorista de ese alijo superaba los 774.000 euros.
La sentencia detalla el reparto de roles dentro de la organización. Un acusado ejercía de líder, gestionando contactos y transacciones. Otro se encargaba del transporte de la mercancía en el Touran acondicionado. Un tercero daba cobertura al jefe y en ocasiones entregaba directamente la droga. Para los desplazamientos se utilizaron vehículos llamativos: un Lamborghini Urus, un Audi Q3 y un Audi Q7.
El brazo albaceteño de la trama lo formaban otros cuatro condenados que gestionaban de forma estable la venta de cocaína, marihuana y hachís en varios puntos del barrio de Tomás Navarro Tomás, con funciones repartidas entre el abastecimiento, la preparación de dosis y la atención a compradores.
La causa refleja la sofisticación creciente de las redes de distribución de droga que atraviesan la provincia y la efectividad de los meses de seguimientos policiales que permitieron desmantelar el entramado de raíz.



