La avenida Padre Vinjoy resiste y se transforma: de la librería de toda la vida al café de especialidad francés

La avenida Padre Vinjoy de Oviedo lleva décadas escribiendo su propia historia a pie de calle. Desde la plaza de Castilla hasta su encuentro con la carretera del Cristo de las Cadenas, esta vía —cuyo nombre honra al fundador del antiguo orfanato— combina hoy negocios con casi cuarenta años de trayectoria junto a aperturas de este mismo verano.

La avenida Padre Vinjoy resiste y se transforma: de la librería de toda la vida al café de especialidad francés

Manuel Ricardo Rino fundó Librería Yebra en 1987 junto a su padre, con apenas veinte años. Lo construyeron todo desde cero, desde el suelo hasta la instalación eléctrica. Casi cuatro décadas después, Rino sigue apostando por el trato directo como su mayor valor: «Los clientes se convierten en casi amigos», asegura. Eso sí, reconoce que la calle no es lo que era desde que el hospital abandonó la zona. «Antes se movían por aquí 18.000 personas y desde las siete de la mañana ya estaba trabajando», recuerda con nostalgia. Hoy pide al Ayuntamiento una zona de carga y descarga frente a su local.

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A pocos metros, Comptoir Café es la novedad del verano. Remy Longuesserre, barista originario de Burdeos, lleva apenas un par de semanas al frente de este local especializado en café de autor. Recorrió Oviedo entero antes de elegir esta ubicación: «La calle me gustó, es muy amplia». Su propuesta gira en torno a una mezcla propia, tostada exclusivamente para él, elaborada siempre con las mismas medidas y acompañada de bollería y productos sin colorantes. «Como hay gente de todo tipo, la gente pasa y se lleva el café», explica sobre un modelo pensado para el tránsito.

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Entre medias, Jimena Aguilar lleva dos años y medio al frente de Súper Guay! Nails. El comienzo fue duro: reformar el local desde cero y construir una clientela de la nada. Pero el esfuerzo dio sus frutos. «Me ha ido bien, la gente es un amor», admite. Su apuesta es la calidad y el trato cercano frente a competidores más económicos, con diseños minimalistas como los más demandados.

Tres negocios, tres historias distintas y una misma calle que trata de reinventarse sin perder su carácter de barrio. Padre Vinjoy sigue siendo, ante todo, una avenida de vecinos y de tránsito cotidiano, donde la nostalgia por el bullicio del hospital convive con la ilusión de quienes acaban de levantar el cierre por primera vez.