La localidad salmantina de La Bouza vivió el pasado lunes una jornada de convivencia transfronteriza que dejó un sabor especialmente memorable, el del queso elaborado a mano por sus propios protagonistas.

La Asociación «Vida en la Raya» organizó una degustación de productos artesanales que congregó a cerca de 250 personas llegadas de municipios españoles y portugueses, consolidando así uno de los encuentros más esperados del verano en esta zona de la comarca de Ciudad Rodrigo.
La cita no surgió de la nada. Fue la continuación natural de la actividad «Queso y pan, pon tus manos», celebrada el pasado 2 de mayo en el mismo pueblo, donde los participantes aprendieron a elaborar queso de forma artesanal. Aquellos quesos, trabajados con sus propias manos, fueron precisamente los grandes protagonistas de esta nueva reunión.
Desde el lado español acudieron vecinos de Puerto Seguro y Aldea del Obispo. Desde Portugal, habitantes de Escarigo y Mata de Lobos cruzaron La Raya para sumarse a la fiesta. Una vez más, la frontera quedó reducida a lo que siempre ha sido para quienes viven aquí: una línea en el mapa que no separa, sino que une.
La mesa fue generosa. Los quesos artesanos se acompañaron de tortilla española, embutidos ibéricos, altramuces e higos frescos, además de vino, cerveza y refrescos. Un repaso a los sabores más auténticos de la zona que despertó el apetito y animó la conversación entre los asistentes.
El ambiente festivo corrió a cargo de los tamborileros José Ignacio y José Antonio, procedentes de Puerto Seguro, cuya música tradicional puso el contrapunto sonoro perfecto a una tarde de encuentro y celebración compartida.
El éxito de la convocatoria reafirma el trabajo de una asociación empeñada en mantener vivos los lazos históricos, culturales y humanos que caracterizan a los pueblos de La Raya. En tiempos en que las zonas rurales buscan fórmulas para seguir teniendo vida y proyección, iniciativas como esta demuestran que la gastronomía, la tradición y el sentido de comunidad siguen siendo herramientas poderosas para tejer futuro.
La Bouza, una vez más, dio ejemplo de lo que significa ser pueblo de frontera: un lugar donde dos países se sientan juntos a la misma mesa.
Más noticias de Salamanca
El Hospital de Salamanca se convierte en el gran referente regional del trasplante con cifras nunca vistas
El vicepresidente de la Asociación de Mayores de Chamberí defiende al Ayuntamiento: «Que me expliquen en qué estamos abandonados»
La calle Toro pierde brillo: el precio medio del piso cae casi a la mitad en tres años y abandona el mapa de las más caras de Castilla y León