Oviedo vivió este domingo la jornada de cierre de una de sus fiestas más queridas, la Feria de La Ascensión, que desde el viernes llenó el centro de la ciudad de aromas rurales, música tradicional y el bullicio propio de los grandes eventos populares.

La Feria de La Ascensión despide su edición más animada entre quesos, gaitas y ganado autóctono

El corazón de la celebración latió en el Mercado Agroalimentario, instalado en la plaza de la Catedral, Porlier y la calle Eusebio González Abascal. Sus 68 casetas reunieron lo mejor del campo asturiano: quesos de distintas elaboraciones, sidra, miel, embutidos, salazones y fabes, entre otros productos de la tierra que no dejaron indiferente a nadie.

Junto al mercado, el espacio de artesanía del Bombé sumó otros 23 puestos donde los visitantes pudieron encontrar piezas de cuero, cerámica, joyería, textil y forja. Una propuesta que complementó a la perfección el espíritu rural de la feria y que también congregó a un buen número de ovetenses y visitantes llegados de fuera del concejo.

Uno de los momentos que más expectación despertó, especialmente entre los más pequeños, fue la exhibición de razas autóctonas y las muestras ganaderas. Animales como la pita pinta, raza avícola propia de Asturias, protagonizaron estampas que no se ven todos los días en pleno centro urbano y que recordaron el vínculo histórico de Oviedo con el mundo rural.

El desfile del sábado, con la participación de bandas de gaites y grupos de baile tradicional del concejo, se consolidó un año más como el acto más multitudinario de la programación. Las calles se llenaron de color, música y el orgullo por una cultura que sigue muy viva.

Todas las actividades permanecieron abiertas hasta las 20 horas de este domingo, dando así a los rezagados la oportunidad de disfrutar de los últimos compases de una fiesta que homenajea cada año a los hombres y mujeres del campo.

La Feria de La Ascensión cerró así otro fin de semana de éxito, ratificando su lugar en el calendario festivo de la ciudad como un encuentro imprescindible entre lo urbano y lo rural, entre lo cotidiano y lo tradicional.

por redaccion