La ciudad de Madrid vive este domingo una jornada clave para el socialismo local. Los militantes del PSOE están llamados a las urnas para decidir quién encabezará la candidatura del partido a la Alcaldía en las elecciones de 2027. Las dos aspirantes son Reyes Maroto, actual portavoz del Grupo Municipal Socialista, y Enma López, su portavoz adjunta en el Ayuntamiento.
No es una rivalidad entre desconocidas. Hace apenas tres años, ambas trabajaban codo con codo en el mismo equipo electoral. Maroto llegó a la política municipal tras su etapa en el Gobierno de España y López fue su directora de campaña, ocupando el número tres de la lista. Ahora sus caminos se separan y la militancia tendrá que decidir cuál de las dos propuestas convence más.
Maroto defiende la continuidad. Su argumento central es que el PSOE no puede «empezar de cero cada cuatro años» y reivindica el trabajo acumulado en barrios y agrupaciones durante este mandato. Apoya su candidatura en tres pilares: compromiso, constancia y confianza. Llegó a la votación con 1.376 avales y el respaldo del grueso del grupo municipal.
López, por su parte, ha desplegado una campaña más fresca y visual, con un mensaje generacional y un lema directo: «Ya toca». La edil recuerda que Madrid lleva 37 años sin ser gobernada por los socialistas y que el partido acumula once años como tercera fuerza en el Consistorio. Para ella, Cibeles «no es imposible» y este domingo es «el día más importante» para decidir el rumbo de la izquierda en la capital.
El debate celebrado entre ambas el jueves pasado no deparó grandes enfrentamientos. Las dos candidatas prefirieron exponer propuestas concretas antes que atacarse. Maroto apostó por medidas de vivienda como limitar los pisos turísticos, topar los alquileres y proteger el suelo público. También prometió mejorar la conexión de los barrios periféricos con un nuevo servicio de autobús. López planteó comunidades energéticas para aliviar la factura de la luz a los vecinos.
Con todo, la decisión queda en manos de la militancia. Sea cual sea el resultado, el PSOE madrileño afrontará los próximos meses con el reto de presentar una alternativa creíble al Partido Popular, que gobierna el Ayuntamiento desde hace décadas.
