El incendio forestal que lleva días castigando la Sierra Oeste de Madrid cerró la madrugada del domingo sin registrar ninguna reproducción, una noticia que supone un respiro para los vecinos de la zona y para los equipos de emergencias que llevan jornadas agotadoras trabajando sobre el terreno.

A pesar de la relativa calma nocturna, el dispositivo de emergencias no bajó la guardia. Un total de veinte dotaciones terrestres permanecieron desplegadas durante toda la noche en la zona afectada, realizando labores de vigilancia, remate y refresco del perímetro para evitar que las brasas aún vivas pudieran reavivarse con el cambio de temperatura.
Entre los efectivos presentes se encontraban Bomberos de la Comunidad de Madrid, Bomberos Forestales y Agentes Forestales, además de una sección de la Unidad Militar de Emergencias (UME), cuya colaboración ha sido clave en los momentos más críticos del siniestro.
Como apoyo tecnológico, el grupo especial de drones sobrevoló la zona en busca de puntos calientes, permitiendo a los responsables del operativo conocer en tiempo real la evolución del incendio sin necesidad de exponer a más personal en zonas de difícil acceso.
El fuego continúa en situación operativa 2 del Plan Especial de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales de la Comunidad de Madrid, lo que implica que el dispositivo sigue activo y coordinado desde el nivel autonómico.
Las restricciones en la zona tampoco han levantado. El baño y el uso de embarcaciones recreativas siguen prohibidos en el embalse de San Juan y en la playa del Alberche, dos enclaves muy frecuentados en verano por los madrileños que buscan alivio del calor. La Guardia Civil mantiene la vigilancia en ambos puntos para garantizar el cumplimiento de estas medidas.
Las próximas horas serán determinantes para valorar si el incendio puede pasar a una fase de mayor estabilización. Las altas temperaturas previstas para los días siguientes en la sierra madrileña son uno de los principales factores de riesgo que preocupan a los expertos, ya que podrían dificultar los trabajos de extinción y favorecer la aparición de nuevos focos.
Los vecinos de los municipios afectados siguen pendientes de la evolución del siniestro, que ha dejado ya una importante superficie calcinada en una de las zonas naturales más valoradas de la región.



