La Vaqueirada vive su edición más histórica: dos bodas simultáneas en la braña de Aristébano por primera vez en 66 años

La braña de Aristébano, enclavada en el límite entre los concejos de Valdés y Tineo, se vistió este domingo de fiesta mayor para acoger la 66ª edición de La Vaqueirada, una de las celebraciones más arraigadas de la cultura asturiana. El evento, que nació en 1959 con el propósito de dignificar el legado de los vaqueiros de alzada, ha escrito hoy un capítulo inédito en su historia.

La Vaqueirada vive su edición más histórica: dos bodas simultáneas en la braña de Aristébano por primera vez en 66 años

Por primera vez desde su fundación, dos parejas han compartido ceremonia nupcial en el marco de la fiesta. Una doble boda que ha convertido esta edición en un acontecimiento sin precedentes.

Las protagonistas han sido Andrea Rodríguez, natural de Salas, y Javier Castro, procedente de Gijón; junto a Emilio Colado y María del Carmen Cadierno, en un enlace con honda raíz tinetense. Los dos matrimonios civiles han sido oficializados de forma conjunta por la alcaldesa de Tineo, Montse Fernández, y el alcalde de Valdés, Óscar Pérez, quienes han unido sus competencias para dar el sí a ambas parejas ante la emoción del público congregado en la braña.

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La jornada también ha reservado espacio para los reconocimientos honoríficos. La propia alcaldesa tinetense ha sido nombrada Vaqueira de Honor, distinción que ha compartido con el economista luarqués Ángel Gavilán, ex director general de Economía y Estadística en el Banco de España, y con la emprendedora belmontina Vanesa Lorences, referente en el tejido empresarial de la comarca.

El reconocimiento como Vaqueiros Mayores, el más vinculado a la memoria viva del territorio, ha recaído este año en Natividad Pérez y Víctor Jesús Fernández, vecinos de Las Gallinas, en el concejo de Salas, un homenaje a quienes representan la continuidad de una tradición que resiste al paso del tiempo.

La Vaqueirada sigue siendo, edición tras edición, mucho más que una celebración popular. Es un punto de encuentro entre generaciones, un acto de reivindicación cultural y un recordatorio de que la cultura vaqueira merece su lugar en el corazón de Asturias. Este domingo, con dos parejas jurando amor bajo el cielo de Aristébano, la fiesta ha superado cualquier expectativa.