Las fiestas patronales de los municipios del alfoz de Segovia mantienen su tirón y congregan cada verano a miles de personas, aunque los taxistas de la capital alertan de una caída notable en los servicios hacia las localidades cercanas, especialmente en las madrugadas.

La paradoja es llamativa: quienes organizan, animan y viven las fiestas desde dentro aseguran que las plazas siguen llenas, mientras que los conductores de taxi, termómetro habitual del movimiento nocturno hacia los pueblos, registran menos carreras que en años anteriores.
Jesús María de Andrés, presidente de Radio Taxi Segovia, no duda al describir la situación. «Este año hemos notado un bajón grande. No podemos decir otra cosa», afirma, y señala las últimas fiestas de Valseca, Bernuy de Porreros, Valverde y La Granja como ejemplos de esa tendencia general. El taxista recuerda épocas en que algunos municipios programaban dos orquestas seguidas y las plazas reunían a miles de jóvenes llegados desde la capital. «Los jóvenes se lo piensan más porque el dinero no sobra. Todo ha subido muchísimo y se nota», apunta.
Sin embargo, los alcaldes de esos mismos pueblos ofrecen una lectura diferente. El regidor de Bernuy de Porreros, Adolfo Santamaría, reconoce que hace una década la afluencia era «exagerada», pero desde que ocupa el cargo no ha percibido diferencias significativas de un verano a otro. En su opinión, la gente simplemente se mueve de otra manera, condicionada por el encarecimiento generalizado del coste de vida.
En La Granja de San Ildefonso, el alcalde Samuel Alonso apunta a una razón concreta que explica la caída en los servicios de taxi: el autobús nocturno que conecta La Granja, Valsaín y Segovia durante todas las noches de fiestas, con frecuencias desde las once de la noche hasta las ocho de la mañana. Con un billete de entre 2,50 y 3 euros, muchos jóvenes ya no necesitan reunirse para compartir taxi. «Lógicamente, eso los taxistas lo notan», reconoce.
El fenómeno retrata un cambio de hábitos más que un vaciamiento real de las celebraciones. El vermú y el tardeo han ganado terreno incluso en las fiestas rurales, adaptándose a una generación que organiza de otra forma su ocio pero que no ha dado la espalda a las tradiciones del pueblo.
Las fiestas patronales segovianas, en definitiva, resisten. Las plazas se siguen llenando, las orquestas siguen sonando y las charangas siguen animando las mañanas. Solo el camino para llegar ha cambiado.
Más noticias de Segovia
El balonmano de Nava de la Asunción protagoniza el pregón más emotivo en cincuenta años de historia festiva
El misterio histórico detrás del cambio de fecha de la Función de La Nava en Nava de la Asunción
Un programa festivo de 1950 confirma la profunda raíz histórica del encierro de San Miguel en Cuéllar