León presume de ser una de las provincias con menor tasa de robos en vivienda de todo el país, con un índice de intrusiones inferior al uno por ciento según el Observatorio de la Seguridad de Hogares y Negocios. Sin embargo, la demanda de sistemas de seguridad no ha dejado de crecer en los últimos años, una contradicción que preocupa y sorprende a partes iguales.

Las empresas del sector instalador de tecnología de seguridad en la ciudad llevan tiempo advirtiendo del cambio de tendencia. Los leoneses ya no buscan únicamente una cerradura resistente o un cristal difícil de romper. Quieren cámaras, control de accesos, conexión permanente con centrales receptoras de alarmas y sistemas capaces de detectar cualquier movimiento antes de que sea tarde.
La razón de fondo hay que buscarla en cómo han evolucionado los robos. Antes ocurrían de madrugada, con la casa vacía y casi siempre de la mano de personas conocidas por los cuerpos de seguridad. Ahora la situación ha cambiado de forma preocupante.
Desde empresas del sector señalan que se están produciendo asaltos reteniendo a los moradores dentro del inmueble. Los ladrones actúan de forma rápida y se llevan objetos de poco volumen pero alto valor, principalmente efectivo y joyas.
A esto se suma el auge de técnicas silenciosas como el llamado impresioning, un método en el que se introducen pequeñas láminas moldeables en el bombín de la cerradura para obtener una copia exacta de la llave. El resultado es que los delincuentes entran sin dejar rastro aparente de fuerza.
Las zonas más vulnerables son los chalets unifamiliares y las urbanizaciones alejadas del centro. En León capital, el barrio de Eras de Renueva concentra especial preocupación. Sus vecinos han creado grupos de comunicación para alertarse mutuamente sobre individuos sospechosos o vehículos desconocidos, manteniéndose en contacto estrecho con las fuerzas de seguridad.
En Ponferrada, la abundancia de viviendas unifamiliares y urbanizaciones ha disparado la instalación de sistemas de protección perimetral. Y en toda la provincia crece la demanda de videovigilancia en comunidades de propietarios y en segundas residencias.
Las empresas del sector hacen un llamamiento a la responsabilidad individual: conectar el sistema de seguridad al salir de casa, aunque sea por unos minutos, puede marcar la diferencia entre evitar un susto o lamentarlo.
León es segura. Pero sus vecinos, cada vez más, prefieren no fiarse.
