Los anestesistas del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla han dejado claro que no reanudarán las peonadas vespertinas a plena capacidad cuando acabe el verano. La medida, que afecta directamente a la lista de espera quirúrgica, se mantendrá mientras el centro no amplíe su Unidad de Reanimación, que lleva tiempo funcionando al límite.

La jefa del servicio de Anestesiología, Reanimación y Dolor, Ceferina Suárez, ha explicado que la decisión no fue fácil, pero sí necesaria. Sin camas suficientes para atender a los pacientes tras las intervenciones, operar más no era una opción segura. Y sin anestesistas, no hay cirugía posible.
Durante los meses de verano se ha mantenido solo un volumen reducido de operaciones urgentes: cirugías oncológicas de Urología y fracturas de cadera en Traumatología. El resto de la actividad extraordinaria quedó suspendida y así seguirá hasta que las condiciones cambien.
La Unidad de Reanimación cuenta actualmente con 32 camas, de las que 23 son de recuperación postanestésica, seis para pacientes críticos postquirúrgicos y tres de cuidados intermedios habilitadas hace apenas diez meses. Una solución provisional que el servicio considera insuficiente para un hospital de la dimensión de Valdecilla, que no solo recibe pacientes del quirófano, sino también de radiología intervencionista, hemodinámica y de otros centros hospitalarios de la región.
Suárez subraya que el problema no es nuevo. El anterior jefe de servicio ya advirtió de la necesidad de ampliar la unidad antes de jubilarse en 2021, y hace un año el equipo presentó formalmente un plan de futuro detallando los riesgos. Las soluciones, sin embargo, no llegaron a tiempo.
Desde la Gerencia del hospital, su director Félix Rubial reconoce la necesidad de actuar y asegura que hay voluntad de acometer la obra. El problema, dicen, son los plazos que marca la normativa administrativa.
Mientras tanto, la lista de espera quirúrgica sigue creciendo y el plan de choque de Sanidad pierde uno de sus pilares fundamentales. El servicio de Anestesiología insiste en que quiere volver a la actividad extraordinaria, pero no a cualquier precio.
La seguridad del paciente, argumentan, no es negociable.



