Los bomberos devuelven La Mariseca a lo alto del Ayuntamiento y Salamanca ya huele a fiestas

La silueta del toro y la bandera de España vuelven a presidir la espadaña del Ayuntamiento de Salamanca. El pasado sábado, los bomberos de la ciudad colocaron La Mariseca en lo más alto del consistorio de la Plaza Mayor, dando el pistoletazo de salida oficial a la cuenta atrás para las Ferias y Fiestas de septiembre en honor a la Virgen de la Vega.

Los bomberos devuelven La Mariseca a lo alto del Ayuntamiento y Salamanca ya huele a fiestas

El acto, uno de los más queridos del calendario veraniego salmantino, reunió a miles de personas en el corazón de la ciudad para presenciar un ritual que se repite año tras año con la misma emoción.

El alcalde Carlos García Carbayo estuvo presente junto a varios miembros de la corporación municipal. Entre el público, un grupo de niños y niñas siguió desde primera fila, con los ojos bien abiertos, las maniobras en altura de los efectivos del cuerpo de bomberos, que completaron la instalación de la estructura metálica en aproximadamente quince minutos con total precisión y bajo estrictas medidas de seguridad.

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La Banda Municipal de Música fue la encargada de crear el ambiente festivo que la ocasión merece. Los acordes de varios pasodobles tradicionales fueron calentando el ánimo de la multitud congregada en la plaza antes de llegar al momento más esperado de la tarde.

Cuando los bomberos desplegaron la bandera nacional en lo alto del Ayuntamiento, la banda arrancó con el Himno Nacional y la plaza estalló en un aplauso unánime. Fue uno de esos instantes que los salmantinos guardan en la memoria cada verano.

Con este gesto cargado de simbolismo, la capital charra activa un engranaje emocional que ya no se detiene hasta que las fiestas de septiembre concluyen. La Mariseca permanecerá visible en lo más alto del consistorio durante las próximas semanas, recordando a propios y visitantes que los días grandes de Salamanca están cada vez más cerca.

Una tradición que, una vez más, ha demostrado que en esta ciudad hay costumbres que el tiempo no borra, sino que agranda.