El domingo de fiestas en Sant Lluís se vivió con toda la intensidad que marca la tradición. El jaleo congregó a una multitud en el Pla de sa Creu, bajo el sol de agosto y a la sombra de la blanca fachada de la iglesia francesa, escenario insustituible de la fiesta mayor del municipio.

La jornada arrancó con algo de retraso respecto a lo previsto. Aunque el objetivo era comenzar temprano para evitar el calor, el jaleo no dio comienzo hasta las 11.20 horas, casi una hora más tarde de lo programado. Fue entonces cuando la caixera fadrina, Júlia Pons, plantó la bandera ante la corporación municipal, ya de vuelta de misa y tras el tradicional agua de rosas.
Los primeros saltos de los caballos sonaron acompañados por las notas de los músicos de la Associació Cultural Talaiòtics, con instrumentistas llegados de todos los rincones de Menorca. La melodía del jaleo llenó el ambiente y arrancó aplausos y emoción entre vecinos y visitantes de todas partes.
Las mujeres protagonizaron la qualcada de manera especial este año, siendo clara mayoría entre los participantes. También se incorporó con normalidad la caixera casada, Alícia Pons, cuyo caballo había sufrido un cólico el sábado. Curiosamente, un incidente similar afectó el domingo al equino de la caixera fadrina, que tuvo que ser sustituido por otro animal para poder continuar el acto.
Una anécdota destacada fue la presencia de Jordi Orell, quien dejó por un día su habitual papel de fabioler montado en asno para participar como caballero. El caixer capellà, Jaume Denclar, también cumplió brillantemente a lomos del bien domado Xiquilin. Hacia las 13.30 horas, con el Pla de sa Creu repleto de público, se realizó la entrega de cañas verdes y cucharas de plata a todos los participantes. La fabiolera Victòria Riera tuvo el honor de despedir la qualcada con el último toque, alrededor de las 15.30 horas.
La fiesta continuó por la tarde con el desfile de gigantes desde el Molí de Dalt por las calles del pueblo, y ya por la noche con una nueva verbena musical a cargo del grupo Jukebox Band y el DJ Kike Sastre.
Una alerta por riesgo de incendio obligó a trasladar los fuegos artificiales previstos en el aparcamiento de Binifadet. Se registraron algunos altercados en los aledaños de las atracciones, aunque sin mayor trascendencia.
Este lunes, la fiesta recupera su vertiente más infantil con juegos y talleres por la mañana, antes de una noche que culminará con la Orquestra Huracán y los esperados fuegos en Binifadet.



