Las calles que rodean los centros educativos de Zamora capital recuperaron ayer su pulso más familiar. Padres, madres y niños protagonizaron uno de esos rituales que marcan el paso del tiempo: la vuelta al cole.

Con mochilas nuevas al hombro y una mezcla de nervios e ilusión en la mirada, los más pequeños cruzaron de nuevo los portones de sus colegios para iniciar el curso 2026/2027. Las despedidas en las puertas dejaron estampas llenas de emoción, algunas teñidas de la nostalgia del verano que se va y otras cargadas de la alegría de reencontrarse con amigos y maestros.
Los primeros en retomar la rutina escolar han sido los alumnos de educación especial, educación infantil y primaria. Para muchos de ellos, este regreso supone también un primer gran paso: el inicio de una nueva etapa en su vida académica.
Los pasillos de los centros volvieron a llenarse de voces, risas y el sonido inconfundible de los recreos que se avecinan. Después de semanas de calor y descanso, la ciudad recupera así uno de sus ritmos más cotidianos.
Sin embargo, no todos los estudiantes zamoranos arrancaron al mismo tiempo. Los alumnos de Educación Secundaria Obligatoria y los de Formación Profesional tendrán que esperar todavía una semana más para incorporarse a sus aulas. Su inicio de curso quedará, por tanto, para la semana próxima.
Mientras tanto, las familias que sí vivieron ayer el regreso escolar se mostraron entre aliviadas y sentimentales. Algunos padres reconocían que el verano se hace corto, pero que la vuelta a la rutina también trae su propio alivio. Los niños, por su parte, llegaron con esa energía renovada que solo el descanso estival sabe dar.
Zamora afronta así un nuevo ciclo educativo con sus centros listos para recibir a toda una generación que crecerá entre libros, pizarras y los aprendizajes que van mucho más allá del aula.
El curso 2026/2027 acaba de comenzar.
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