Cientos de santanderinos vivieron este sábado por la noche una celebración sin precedentes en el corazón de la ciudad. Los Jardines de Pereda y el Paseo de Pereda acogieron una jornada festiva que combinó música, actividades infantiles y un impresionante espectáculo visual para celebrar la reciente apertura del nuevo espacio cultural Faro Santander.

La fiesta arrancó a las cinco de la tarde con el Paseo de Pereda cortado al tráfico, transformado en un enorme espacio de juego. Los más pequeños disfrutaron de la Fábrica de Texturas de Sara San Gregorio, una propuesta llena de grandes bolas, telas de colores y rompecabezas que mantuvo a los niños entretenidos durante horas. La jornada infantil cerró con un emotivo encendido colectivo de cientos de farolillos que tiñeron de luz cálida el ambiente del paseo.
Con el atardecer de fondo, el espacio se convirtió en una gran sala de conciertos al aire libre. El escenario, instalado bajo el emblemático arco del edificio, reunió a un público numeroso que llenó las sillas dispuestas para la ocasión e incluso ocupó las paradas de autobús cercanas como asientos improvisados.
El primer concierto de la noche fue también el más especial: el estreno de la sinfonía colaborativa de Faro, un proyecto participativo desarrollado junto a la comunidad del espacio y la Fundación Albéniz. El Ensemble de la Escuela Superior de Música Reina Sofía la interpretó acompañado de un espectáculo de luces que llenó el arco de tonos rojos al ritmo de los primeros acordes. A continuación, el mismo ensemble interpretó Las Cuatro Estaciones de Vivaldi bajo un juego de luces cambiantes.
La transición hacia el folclore llegó de la mano de Casapalma, el dúo formado por Irene Atienza y Yoel Molina, que compartió escenario con la orquesta para interpretar Santander la marinera. El azul tomó entonces la fachada mientras el público cantaba junto a ellos el himno de la ciudad.
El colofón de la noche llegó pasadas las once y media. La fachada de la antigua sede del Banco Santander se cubrió de figuras luminosas en blanco y rojo, los colores del banco y de Cantabria, en la llamada Sinfonía de la luz, diseñada por el artista visual Pedro Chamizo. Cada acorde de la Escuela Reina Sofía, que volvió al escenario para una segunda interpretación, encontraba su respuesta en un golpe de color sobre la piedra. La ovación fue unánime.
Faro Santander, inaugurado el pasado lunes con la presencia del rey Felipe VI, continúa con sus jornadas de puertas abiertas hasta el próximo día 17.
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