Cientos de personas pudieron volver este miércoles a los pueblos afectados por el incendio declarado en el entorno de Brieva, en la provincia de Segovia, tras una noche en la que los medios de extinción lograron estabilizar las llamas gracias al descenso de temperaturas y la menor intensidad del viento.

Los vecinos de Brieva regresan a casa y encuentran miles de hectáreas reducidas a ceniza

El Centro de Coordinación Operativa Integrado rebajó el nivel de peligrosidad del incendio a nivel 1 y levantó la evacuación de más de 400 habitantes, permitiendo además la reapertura de las cuatro carreteras que habían permanecido cortadas. La noticia fue recibida con alivio en localidades como Berrocal, Carrascal de la Cuesta, Losana de Pirón, Tenzuela, Aldeasaz, Santo Domingo de Pirón y Caballar, aunque la alegría del regreso pronto dejó paso a la crudeza del panorama que encontraron.

El paisaje que esperaba a los vecinos era desolador. Kilómetros de campo amarillo cubiertos de ceniza negra, pastos arrasados, huertos destruidos, cercados calcinados y algunas viviendas, garajes y naves seriamente dañadas. Solo sobrevivían algunos árboles aislados, las llamadas islas verdes que los propios profesionales de extinción señalaron como señales de esperanza en medio de tanta destrucción.

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Las pérdidas más dolorosas se concentran en el sector ganadero. Hay animales muertos y otros que continúan desaparecidos, lo que convierte el balance en especialmente duro para las familias que viven de esta actividad en la comarca.

La Guardia Civil estima que el fuego ha afectado en torno a 3.000 hectáreas, una cifra que podría variar en los próximos días conforme avancen los trabajos de evaluación sobre el terreno. Las cuadrillas terrestres siguieron trabajando para consolidar la extinción mientras la Administración regional mantenía una vigilancia estrecha ante la persistencia de la ola de calor. Aún quedaban algunos focos humeantes aislados que no representaban riesgo de expansión, pero que exigían atención constante.

Las autoridades pidieron además la colaboración de la ciudadanía segoviana para alertar de cualquier nuevo conato que pudiera surgir en los próximos días.

Los vecinos de la comarca reconocen que el susto ha sido enorme y que recuperar la normalidad llevará tiempo. El horizonte calcinado que han encontrado a su regreso es una imagen que tardará mucho en borrarse de la memoria colectiva de estos pueblos.