Los incendios registrados en los últimos días en Manises y Aldaia han dejado al descubierto una realidad que muchos residentes de ambos municipios llevaban tiempo denunciando sin ser escuchados: barrancos, parcelas y solares abandonados con una acumulación de vegetación seca que, en plena ola de calor, se convirtió en combustible perfecto.

En Manises, el fuego declarado el pasado fin de semana en las inmediaciones del barranco del Salt de l’Aigua sorprendió a los vecinos de la zona, aunque para muchos de ellos no fue ninguna sorpresa. Desde hace tiempo venían advirtiendo del estado de abandono del entorno conocido como el Barranquet, donde la maleza se acumulaba especialmente alrededor de unas naves en desuso. Una vecina asegura haber trasladado la situación al consistorio sin recibir respuesta alguna.
El incendio obligó a varios residentes a abandonar sus hogares por iniciativa propia, ante el temor de que las llamas se aproximaran. El restaurante Suquet también optó por cerrar temporalmente sus puertas al ver la columna de humo acercarse. La Policía Local no llegó a decretar ningún desalojo oficial, pero el miedo hizo lo demás.
En Aldaia, el fuego prendió en la zona del Pla de Quart y obligó a evacuar preventivamente el centro comercial Bonaire, varias viviendas y un hotel. La magnitud del suceso llevó el debate directamente al pleno municipal, celebrado este martes. Vecinos de la partida de les Barraques tomaron la palabra para relatar lo vivido y denunciar que llevaban meses alertando del estado de parcelas abandonadas con maleza sin que nadie actuara.
Algunos de ellos afirmaron haber presentado escritos formales al ayuntamiento reclamando la limpieza de esos terrenos, señalando la necesidad de que el consistorio actuara de forma subsidiaria cuando los propietarios incumplen su obligación legal de mantener sus parcelas en condiciones seguras.
El reparto de competencias complica la respuesta. El mantenimiento del dominio público hidráulico en los cauces corresponde en general a la Confederación Hidrográfica del Júcar, mientras que los ayuntamientos asumen determinadas zonas urbanas y parcelas municipales. Los propietarios privados, por su parte, tienen también obligaciones legales que en muchos casos no se cumplen.
Con agosto recién comenzado y tras una semana marcada por varios incendios en la Comunitat Valenciana, los casos de Manises y Aldaia vuelven a poner sobre la mesa una exigencia compartida: más prevención, más limpieza y más coordinación entre administraciones antes de que el fuego, una vez más, llegue antes que las respuestas.
Más noticias de Valencia
Gandia da el primer paso para construir el centro de día público que las familias llevan años reclamando
Un incendio forestal en Moixent corta la CV-589 y moviliza medios aéreos antes de quedar controlado
Un alcance en la A-7 a su paso por Torrent colapsa el tráfico con retenciones de hasta cuatro kilómetros