Los vecinos del camino Picocho exigen una rotonda para no quedar atrapados por las obras de la ronda interna de Burgos

Los residentes del camino Picocho, en Burgos, han alzado la voz ante el Ayuntamiento para reclamar la construcción de una nueva rotonda en la ronda interna de la ciudad. El motivo de la queja es claro y urgente: si no se actúa, algunos de ellos podrían quedar sin acceso directo a sus viviendas una vez que concluyan los trabajos de urbanización previstos en la zona.

Los vecinos del camino Picocho exigen una rotonda para no quedar atrapados por las obras de la ronda interna de Burgos

La preocupación entre los afectados es creciente. Según trasladan los propios vecinos, el trazado actual de la ronda interna no contempla ningún punto de incorporación o salida que permita acceder con comodidad y seguridad al camino Picocho, lo que condenaría a sus residentes a dar largos rodeos o, directamente, a verse bloqueados en su propia calle.

Los habitantes de la zona insisten en que no se oponen al desarrollo urbano ni a las obras en marcha, pero sí exigen que su situación sea tenida en cuenta antes de que los trabajos avancen sin marcha atrás. Una rotonda, argumentan, sería la solución más eficiente para garantizar la conectividad de su entorno con el resto del viario urbano.

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La petición llega en un momento en que el crecimiento urbanístico de Burgos está transformando varios puntos de la ciudad, generando fricciones entre los proyectos de nueva infraestructura y las necesidades de quienes ya viven en las áreas afectadas. No es la primera vez que vecinos de zonas periféricas o en proceso de integración urbana se ven obligados a reclamar que sus accesos sean respetados en los planes municipales.

Desde la asociación de vecinos del área han trasladado formalmente su solicitud a los responsables municipales de urbanismo, a la espera de una respuesta que, de momento, no ha llegado. Los plazos apremian: cuanto más avancen las obras sin que se incluya la rotonda en el proyecto, más difícil y costoso resultará incorporarla después.

Los residentes piden una reunión urgente con el Ayuntamiento para explorar soluciones antes de que sea demasiado tarde. Por ahora, el camino Picocho espera que alguien en el consistorio burgalés escuche su voz.