El Ayuntamiento de València afronta uno de los mayores retos de gestión de personal de su historia reciente. La edad media de sus más de 5.750 trabajadores ha alcanzado los 50,5 años, la cifra más elevada desde que existen registros, y casi diez años más que la registrada a principios de los años noventa.

Los datos, elaborados a partir de los anuarios estadísticos del consistorio y actualizados a mediados de 2025, dibujan una plantilla municipal con un perfil claramente envejecido. Casi el 60% de los empleados tienen al menos 50 años, y cerca del 40% supera ya los 55. En términos prácticos, esto significa que más de 2.100 profesionales están en edades próximas a la jubilación.
El relevo generacional que se avecina será de gran magnitud. Más de 2.900 empleados, es decir, la mitad exacta de toda la plantilla, llevan al menos veinte años ocupando su mismo puesto. En contraste, el personal incorporado en los últimos cuatro años apenas supone el 21,2% del total, lo que revela la escasa renovación que ha experimentado el equipo humano del consistorio en los últimos tiempos.
Este envejecimiento no es nuevo, pero se ha agudizado. Entre 2007 y 2015, el Ayuntamiento redujo su plantilla en 732 personas como consecuencia de la crisis económica y la baja reposición de efectivos. Desde entonces, diferentes Ofertas Públicas de Empleo permitieron recuperar e incluso superar esas cifras, llegando al máximo histórico de 5.810 trabajadores en 2024. Sin embargo, en 2025 se registró un leve descenso hasta los 5.753 empleados.
En cuanto a la distribución por sexo, la tendencia es positiva. Las mujeres, que apenas representaban una cuarta parte de la plantilla a principios de los noventa, han ido ganando peso de forma sostenida. En 2024 llegaron a representar el 49% del personal, y en 2025 se sitúan en el 48,2%, rozando la paridad completa.
Otro dato destacado es la reducción de la tasa de interinidad, que ha caído hasta el 15,2%, prácticamente la mitad que en 2023 y los niveles más bajos en una década. Aun así, sigue siendo el doble del límite que establece la legislación vigente, por lo que queda camino por recorrer.
El consistorio valenciano tendrá que acometer en los próximos años un importante esfuerzo de contratación para mantener el número de efectivos y garantizar la prestación de servicios a los ciudadanos.
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