Fermoselle echó a andar sus fiestas mayores. La noche del 20 de agosto quedará grabada en la memoria de muchos follacos como el momento en que el sonido de la Campana Torera convocó a un pueblo entero para dar el pistoletazo de salida a las fiestas de San Agustín 2026.

El encargado de abrir oficialmente los festejos fue Alberto Díez Ramos, quien pronunció un pregón que no dejó indiferente a nadie. Con palabras cargadas de afecto, memoria colectiva y orgullo por su tierra, el pregonero consiguió conectar con vecinos y visitantes en un discurso que alternó la emoción con la risa, como solo sabe hacerlo quien habla desde las entrañas de un pueblo.
Tras el pregón, la Plaza Mayor se transformó en un hervidero de color y alegría. Más de 60 peñas desfilaron por el centro de la villa sayaguesa, convirtiendo cada rincón en un escenario de música, cánticos y reencuentros. La presencia masiva de colectivos festivos dejó claro que las ganas de celebrar se habían acumulado durante todo el año.
El desfile recorrió después las calles de Fermoselle con las charangas Rotato y Malavida marcando el ritmo. La música animó a vecinos y forasteros por igual, en una noche en la que la villa se volcó por completo para honrar su fiesta grande.
San Agustín es mucho más que un calendario de actos. Para Fermoselle es el momento en que los que se fueron vuelven, en que los que se quedaron salen a la calle, y en que el pueblo recupera durante unos días toda su intensidad y su pulso.
La jornada inaugural dejó imágenes llenas de vida: grupos de amigos reunidos tras meses de distancia, familias ocupando cada metro de la plaza, y ese ambiente inconfundible que solo se da cuando una comunidad celebra lo que es y de dónde viene.
Los días grandes ya han comenzado. Fermoselle tiene fiesta, y la fiesta tiene a todo un pueblo detrás.



