La provincia de León lleva registros de actividad sísmica desde el año 1605 y, pese a acumular más de trescientos terremotos en ese tiempo, ninguno ha causado daños graves ni ha puesto en alerta a su población.

El primer seísmo documentado en suelo leonés data del 18 de febrero de 1605. Ocurrió en la capital y alcanzó una magnitud de 4.5 en la escala Richter, con una intensidad catalogada como IV-V, la mayor de toda la historia registrada en la provincia. Hubo que esperar cuatro siglos para encontrar el segundo más poderoso: el 10 de junio de 2006, el suelo de Molinaseca tembló con una magnitud de 4.1. Ningún terremoto posterior ha superado esa cifra.
Desde 2020, solo siete seísmos han alcanzado al menos los 3.0 de magnitud en toda la provincia. Entre ellos destacan los registrados en Sena de Luna, San Emiliano, Puebla de Lillo, Berlanga del Bierzo y Valdelugueros. Este último municipio vivió una situación llamativa en 2021, cuando tres temblores se sucedieron en apenas una semana, aunque su alcalde reconoció que las casas vibraron levemente y no tuvo mayor trascendencia.
El terremoto más intenso de los últimos años ocurrió en Villamejil el 30 de septiembre de 2023, con 3.6 grados de magnitud. Su alcalde, Luis Alfonso Álvarez, recuerda sobre todo el ruido. Los vecinos salieron a la calle confundidos, sin haber vivido nada parecido, pero no hubo daños materiales reseñables.
La noche del 1 de marzo de 2025 también quedará en la memoria de los municipios de Encinedo y Benuza, en la comarca de La Cabrera. Entre las dos de la madrugada y pasadas las nueve de la mañana se registraron hasta 14 temblores consecutivos. El más fuerte llegó a los 3.1 de magnitud y fue el único capaz de despertar a algunos vecinos.
En conjunto, León acumula más de 200 terremotos desde que existen datos históricos, de los cuales más de 80 han ocurrido en este siglo. Solo 28 han superado los 3.0 de magnitud, y la gran mayoría han pasado desapercibidos para quienes viven en los municipios afectados.
Los datos confirman que la provincia leonesa no representa una zona de riesgo sísmico relevante. La tierra tiembla de vez en cuando bajo sus pueblos, pero lo hace en voz baja, sin dejar rastro más allá de alguna grieta en una pared vieja o del recuerdo de un ruido extraño en mitad de la noche.
Más noticias de León
Una década de baches y promesas vacías: La Maragatería exige que arreglen la carretera que une Santa Catalina y Rabanal del Camino
Camposolillo resiste bajo el agua: los oriundos del pueblo anegado por el pantano del Porma celebran 21 años de reencuentros
Villaquilambre, el único municipio leonés que logra financiación nacional para tres proyectos de salud comunitaria