Menorca agota sus acuíferos: extrae un tercio más de agua de lo permitido y Ciutadella marca el límite del colapso

Menorca lleva años consumiendo agua muy por encima de lo que sus acuíferos pueden soportar. Las últimas cifras disponibles revelan que la isla extrae un 35,5 por ciento más de agua de consumo urbano y residencial de lo que le corresponde según el Plan Hidrológico vigente, una cifra que alarma a los expertos y que sitúa a la isla en una posición crítica dentro del archipiélago balear.

Menorca agota sus acuíferos: extrae un tercio más de agua de lo permitido y Ciutadella marca el límite del colapso

Así lo recoge el informe Observatorio del Agua de las Illes Balears 2025, elaborado por la entidad Aliança per l’Aigua, que compara las extracciones estimadas para el próximo ciclo de planificación hidrológica con los cupos fijados para el periodo 2022-2027. Los datos son contundentes: ninguna de las cuatro islas respeta la asignación marcada por el Govern, pero Menorca destaca de forma llamativa frente a Mallorca, que la supera en un 8,5 por ciento, y a Eivissa, que lo hace en un 15,4 por ciento.

El portavoz de Aliança per l’Aigua, Rafael Tur, lo resume sin rodeos: se está extrayendo «un volumen que el sistema no puede reponer». La sobreexplotación, según la entidad, no es un fenómeno puntual sino una realidad crónica que ha ido deteriorando progresivamente las reservas hídricas de la isla.

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El caso más grave dentro de Menorca, y el más extremo de todo el archipiélago según el informe, es el de Ciutadella. Solo para el abastecimiento urbano de la ciudad, se extraen 3,60 hectómetros cúbicos de agua, una cantidad que supera los 3,26 hectómetros cúbicos que el plan hidrológico reserva para satisfacer todos los usos posibles del municipio. La situación no admite más demoras.

Ante este panorama, Aliança per l’Aigua plantea un conjunto de medidas urgentes. La primera pasa por frenar el crecimiento urbanístico, que presiona directamente sobre la demanda de agua. La segunda apunta a actuar sobre la red de distribución para reducir las pérdidas por fugas, un problema estructural en muchos municipios. La tercera propone maximizar el rendimiento de la planta desaladora de Ciutadella, una infraestructura clave que debería asumir mayor protagonismo en el abastecimiento de la ciudad.

La advertencia está sobre la mesa. Menorca no puede seguir extrayendo agua como si sus acuíferos fueran inagotables. El equilibrio hídrico de la isla depende de decisiones que ya no pueden posponerse más.