La empresa pública Tragsa ha arrancado los trabajos de construcción de la que será la tercera balsa de regantes de Menorca, ubicada en el término municipal de Sant Lluís. Los primeros movimientos sobre el terreno se centran en la instalación de la red de tuberías que llevará el agua de la estación depuradora del municipio hasta una veintena de fincas agrícolas.

Las canalizaciones deben atravesar varias carreteras, entre ellas la que da acceso a Punta Prima, concretamente a la altura de la bifurcación de Biniancolla. Para ello se abrirá una zanja que, una vez instalada la tubería, quedará parcheada provisionalmente hasta que la zona reciba el reasfaltado previsto dentro del plan de actuaciones del Consell sobre la red viaria insular.
La alcaldesa de Sant Lluís, Loles Tronch, se ha reunido este verano con responsables del Govern y de Tragsa para coordinar los trabajos y abordar precisamente estas intersecciones con las vías de comunicación.
En cuanto a la balsa en sí, cuya construcción está prevista en las proximidades de la estación depuradora del municipio, el Ayuntamiento ha puesto en marcha el proceso de expropiación forzosa de los terrenos cuya propiedad se ha negado hasta ahora a llegar a un acuerdo voluntario con el Consistorio.
El proyecto no está exento de polémica. Entidades ecologistas como el GOB han expresado serias dudas sobre su eficacia real para reducir la extracción de agua del acuífero a través de pozos. Además, el dimensionado de la balsa prevé capacidad para cuatro veces más cultivos de regadío de los que actualmente declaran las fincas integradas en la nueva comunidad de regantes.
La situación contrasta con la que viven otros municipios de la isla. En Es Mercadal, los usuarios de la balsa del Camí de Tramuntana han optado por detener los cultivos estivales y reservar el agua para septiembre, cuando la falta de lluvias podría apretar de nuevo. El alcalde Joan Palliser confirmó que solo se riegan algunos olivos, tras la crisis de salinidad del año pasado. El nivel de la balsa supera la mitad y la calidad del agua es buena desde que Recursos Hídricos autorizó verter agua de lluvia de los torrentes.
En Ciutadella, la balsa se encuentra en el mínimo operativo y lleva aproximadamente medio año inutilizable, también por los elevados niveles de salinidad del agua procedente de su depuradora.
Menorca afronta así un verano marcado por la gestión del agua, con soluciones en marcha pero con incógnitas aún por resolver.
Más noticias de Menorca
Los socialistas acusan al Govern de poner las Balears «a la venta» tras un verano de protestas masivas
El hospital de Menorca atiende casi 8.000 urgencias este verano, pero solo el 4% corresponde a casos realmente graves
Menorca agota sus acuíferos: extrae un tercio más de agua de lo permitido y Ciutadella marca el límite del colapso