Nava de la Asunción convierte sus calles en una galería de arte a cielo abierto

Pasear por Nava de la Asunción ya no es solo dar un paseo. Es visitar un museo. Más de veinte murales repartidos por fachadas, medianeras y muros del municipio segoviano conforman una ruta artística única en la provincia que combina tradición, humor y mirada contemporánea.

Nava de la Asunción convierte sus calles en una galería de arte a cielo abierto

El artífice de esta transformación urbana es Román Linacero, conocido artísticamente como Sr. Momán. Todo comenzó en 2013 de manera casi casual, cuando convenció a un familiar para dejarle pintar la pared de su casa. Lo que nació como un experimento personal se ha convertido con los años en un proyecto consolidado que ya supera la veintena de intervenciones y que ha implicado también a vecinos del pueblo.

La ruta arranca con Auch, en la calle Damián Gómez, la primera obra que apareció en el municipio y que fue restaurada tiempo después. Pero el recorrido guarda piezas de mayor envergadura. Comunitario, pintado sobre un silo, se extiende a lo largo de 45 metros y nació como homenaje a las generaciones anteriores de Castilla. Vecinos 2.0 muestra a dos ancianos mirando sus teléfonos móviles desde paredes enfrentadas, una imagen cotidiana y cargada de ironía sobre cómo han cambiado las relaciones humanas.

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Uno de los trabajos más singulares es Un lienzo en blanco para Nava, un esgrafiado colectivo de 140 metros cuadrados que recupera una técnica tradicional segoviana y la fusiona con versos del poeta Jaime Gil de Biedma, figura estrechamente ligada a la localidad. La espiritualidad de lo rural aparece también en Zen en el arte del pastoreo, que encuentra belleza y reflexión en la vida del campo.

La ruta continúa creciendo. En 2023 se sumó Road Live, una obra realizada como hermanamiento pictórico entre Nava y el municipio italiano de San Pietro Valdastico, prueba de que el proyecto tiene ya proyección más allá de las fronteras locales.

Recorrer la ruta tiene además un punto de aventura. Algunos murales han desaparecido, otros han cambiado con el tiempo y varios se encuentran en propiedades privadas. Esa impredecibilidad forma parte del atractivo: cualquier esquina puede esconder una sorpresa.

Nava de la Asunción demuestra así que el arte no necesita paredes blancas ni entrada de pago. A veces basta con levantar la vista.