Once años esperando: los vecinos del Valle de Zamanzas claman por la reconstrucción de su puente destruido por el Ebro

Once años son muchos años. Demasiados para seguir esperando la reconstrucción de un puente que el río Ebro se llevó por delante en enero de 2015. Los vecinos de Robredo de Zamanzas, Ailanes y Tubilleja, en el norte de Burgos, han vuelto a alzar la voz para exigir que las administraciones actúen de una vez y restituyan la pasarela de Robredo-Tubilleja, en el Valle de Zamanzas y los Altos.

Once años esperando: los vecinos del Valle de Zamanzas claman por la reconstrucción de su puente destruido por el Ebro

La infraestructura, de unos cincuenta metros de longitud, quedó destruida por las intensas riadas de aquel invierno y desde entonces nadie ha movido un solo bloque para reconstruirla. El resultado es un aislamiento que condiciona cada aspecto de la vida cotidiana en la zona.

Lo que antes era un paseo de metro y medio entre localidades vecinas se ha convertido en un rodeo en coche de hasta nueve kilómetros. Los agricultores tienen que recorrer seis kilómetros adicionales solo para llegar a sus huertas. Y acercarse al río para darse un baño en verano exige ahora entre dos y siete kilómetros de desvío.

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El daño no es solo logístico. La desaparición del puente ha obligado a desviar el trazado del GR-99, una de las rutas de senderismo y cicloturismo más valoradas de la comarca. Senderistas y ciclistas han dejado de pasar por el tramo de mayor valor paisajístico, con el consiguiente perjuicio para el turismo rural, un sector que en estos pueblos pequeños supone una de las escasas fuentes de ingresos y un motor clave para frenar la despoblación.

Los afectados han enviado escritos a la Confederación Hidrográfica del Ebro, al Ministerio para la Transición Ecológica, a la Subdelegación del Gobierno, a la Junta de Castilla y León y a la Diputación de Burgos. Todos estos años de reclamaciones no han obtenido respuesta efectiva. Ninguna administración ha dado el paso para ejecutar la obra.

Los vecinos son claros: no piden ningún proyecto faraónico ni una obra extraordinaria. Piden la restitución de un paso histórico que existió durante décadas y que era imprescindible para la cohesión del territorio. Un puente que permita volver a conectar pueblos, campos y personas.

Ante el silencio institucional, han optado por dar el salto a los medios de comunicación con la esperanza de que la visibilidad pública consiga lo que once años de escritos y peticiones no han logrado. La pregunta que se hacen en el valle es sencilla: ¿cuántos años más tendrán que esperar?