Pasajeros varados en Barcelona denuncian el abandono de Vueling tras cancelar su vuelo a Menorca por las tormentas

Decenas de viajeros que debían llegar a Menorca el miércoles por la tarde vivieron una noche de caos y desconcierto en el aeropuerto de Barcelona tras la cancelación de su vuelo, que quedó suprimido cuando ya habían accedido al avión.

Pasajeros varados en Barcelona denuncian el abandono de Vueling tras cancelar su vuelo a Menorca por las tormentas

El vuelo VY3720, con salida prevista a las 18.45 horas desde Barcelona con destino a Menorca, fue aplazado progresivamente a causa de las intensas tormentas que azotaron la jornada y que afectaron a la operativa de numerosas rutas aéreas. Los pasajeros llegaron incluso a embarcar, pero el vuelo nunca despegó: la tripulación había superado sus horas máximas de servicio permitidas, lo que obligó a cancelar definitivamente el trayecto en torno a las 21 horas.

Lo que más indignó a los afectados no fue tanto la cancelación en sí, comprensible dado el mal tiempo, sino la falta de información y atención por parte de la compañía durante las largas horas de espera. Los viajeros denunciaron sentirse desatendidos en la terminal, sin recibir comunicaciones claras sobre qué ocurría ni sobre las alternativas disponibles.

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Las opciones de vuelo alternativo que ofreció Vueling tampoco convencieron a todos. Algunas de las conexiones sugeridas salían pasadas las 22 horas, lo que para muchos pasajeros suponía un perjuicio adicional, especialmente para quienes viajaban con menores o tenían compromisos al día siguiente en la isla.

Desde la compañía reconocieron que se formaron colas ante sus mostradores, pero aseguraron haber ofrecido alojamiento y cobertura de gastos a los afectados. Además, precisaron que aquellos pasajeros que optaron por adquirir billetes con otra aerolínea ante la situación tienen derecho al reembolso íntegro del billete original cancelado.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de las comunicaciones aéreas con las islas, especialmente en una fecha como el 10 de septiembre, cuando aún hay importante tráfico de residentes y turistas. Para muchos menorquines, perder un vuelo no es solo un contratiempo, sino quedarse incomunicados con la península sin alternativas de transporte inmediatas.

Las quejas de los afectados se han extendido estos días en redes sociales, reclamando una mejor gestión de las incidencias por parte de las aerolíneas que operan rutas insulares.