La provincia de Segovia enfrenta una situación de saturación hídrica en sus campos, que se han visto afectados por lluvias continuas desde diciembre. Los terrenos agrícolas y forestales han dejado de ser capaces de absorber el agua acumulada debido al exceso de precipitaciones. Actualmente, estas condiciones se reflejan en el impacto directo sobre los acuíferos, que se encuentran a niveles críticos de agua.

La falta de capacidad del suelo para filtrar y retener más agua está generando balsas y encharcamientos visibles en las tierras de labor. Estas condiciones han provocado el cierre de varios caminos rurales y restricción en actividades agrícolas, complicando la vida de los vecinos. La situación se ha vuelto insostenible, con un superávit hídrico que alcanzó niveles del 200% en algunas comarcas.

El análisis realizado por el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales ha mostrado que el 27% del volumen del terreno se compone de agua, lo que ha impedido cualquier actividad normal en los campos. A lo largo del mes de enero, el agua extraíble en el terreno superaba el 99%, una cifra que refleja la incapacidad actual del suelo para contribuir al crecimiento de las plantas.

Las previsiones meteorológicas apuntan a que esta situación se mantendrá, con lluvias y nevadas programadas para las próximas semanas. Este panorama incrementa la preocupación sobre el estado de los cultivos y la integridad del suelo. En muchas áreas, las condiciones actuales evitan que se lleven a cabo las labores agrícolas necesarias.

A largo plazo, aunque el incremento de humedad podría ayudar a mitigar futuros períodos de sequía, las consecuencias inmediatas son adversas. La saturación del suelo está generando también complicaciones en la salud de las plantas, que podrían enfrentar problemas de putrefacción de raíces debido a la falta de oxígeno en la tierra.

La distribución de esta humedad es desigual, siendo la zona central y suroeste de Segovia las más afectadas. Esta realidad se traduce en el riesgo de deslizamientos e inundaciones, especialmente con la llegada del deshielo. Sin embargo, se espera que esta tendencia de lluvias intensas persista, complicando aún más la situación en la provincia.

Los agricultores y el gobierno local enfrentan un desafío significativo ante esta situación que amenaza las producciones agrícolas y los ecosistemas forestales. La Aemet ha indicado que, aunque las precipitaciones seguirán siendo elevadas, la incertidumbre en las previsiones meteorológicas podría complicar aún más la estabilidad de los terrenos en el futuro cercano.

por redaccion