Segovia ha perdido este miércoles a uno de sus referentes del movimiento obrero. José Antonio López Murillo, conocido como Lupo, y quien ejerció como Secretario General de Comisiones Obreras en la provincia, falleció dejando un profundo vacío entre quienes compartieron con él décadas de lucha por la mejora de las condiciones laborales.

La noticia ha conmocionado al entorno sindical segoviano. Lupo no era un nombre más en las siglas de un sindicato, sino un hombre comprometido hasta el fondo con la defensa de los trabajadores, fueran o no afiliados. Esa era precisamente su filosofía: los convenios colectivos benefician a todos, y por todos había que pelear.
Quienes le conocieron de cerca recuerdan su papel en algunos de los momentos más intensos del sindicalismo español. Entre ellos destaca su participación en la Huelga General del 14 de diciembre de 1988, convocada contra las políticas laborales del Gobierno de Felipe González. Aquel día, Segovia también paró. Gracias al trabajo de personas como Lupo, la provincia se sumó al paro total que se extendió por todo el país.
Su valentía también quedó grabada en episodios como el encierro en la antigua Dirección Provincial de Trabajo, donde un grupo de sindicalistas permaneció dentro del edificio para reclamar la devolución del Patrimonio Sindical, hasta que la Policía los obligó a salir.
Más allá de las movilizaciones, Lupo fue también un formador. Compañeros del sector del Transporte y otros ámbitos recuerdan sus clases sobre negociación colectiva, en las que orientaba a trabajadores y estudiantes sobre cómo funciona realmente el mundo laboral. Un sindicalismo de trinchera, sin recursos, pero con una convicción que hoy cuesta encontrar.
Rafael González González, responsable de Organización de la Federación de Pensionistas y Jubilados de Segovia, ha sido uno de los primeros en expresar públicamente su dolor. En un emotivo texto, González recuerda a Lupo como un amigo y un maestro, alguien de quien aprendió normas laborales que marcaron su trayectoria sindical.
La figura de José Antonio López Murillo representa una generación de sindicalistas que construyeron desde cero los cimientos de la representación laboral en provincias como Segovia. Su ausencia deja huella en quienes le conocieron y en la historia del movimiento obrero de esta ciudad.
Descanse en paz, Lupo.
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