Sepúlveda vive este miércoles uno de los días más especiales de su calendario festivo en más de medio siglo. La localidad segoviana recupera el encierro campero, una tradición que llevaba 56 años sin celebrarse y que regresa de la mano de un grupo de vecinos entusiastas que decidieron que era hora de rescatar lo que una vez emocionó a generaciones enteras.

Detrás de este regreso está la Asociación El Encierro, impulsada entre otros por Juan Emilio Cristóbal, quien recuerda haber visto de niño aquel espectáculo y quiso devolverlo a su pueblo. «Nos hemos juntado unos pocos y hemos creado esta asociación para recuperar la tradición, y la acogida está siendo muy buena», explica. La asociación está abierta a cualquier persona interesada: la cuota anual es de tan solo 20 euros.
El encierro dará comienzo a las 9 horas de la mañana. Dos toros bravos recorrerán más de dos kilómetros por un itinerario diseñado para ofrecer una experiencia visual sin igual. La salida se produce en la entrada a Sepúlveda por la carretera de Segovia, continúa por la puerta de Duruelo, bordea las espectaculares hoces del Duratón y finaliza en el casco urbano por la puerta del Ecce Homo.
Un recorrido pensado al detalle, con tramos más estrechos, zonas estratégicas con buena visibilidad y partes en las que los caballistas dispondrán de menos espacio, lo que añade emoción e imprevisibilidad a cada metro del trayecto.
La asociación ha corrido con todos los gastos de organización y preparación del recorrido, que han supuesto una inversión considerable. Para financiarse han sumado nuevos socios y han celebrado una subasta de un cuadro del artista Mario Pastor, conocido por varios carteles de la feria taurina de San Isidro en Las Ventas y que además es presidente de la asociación y caballista.
El público podrá seguir el encierro desde distintos puntos del pueblo, aunque hay un lugar que el propio Juan Emilio recomienda por encima de todos: «Yo voy a ir a la zona del cementerio de Sepúlveda, que está en un alto y tienes una panorámica espectacular; además desde allí puedes ver mucho tramo».
Una mañana histórica para Sepúlveda que devuelve a sus calles y paisajes una fiesta cargada de raíces, adrenalina y el orgullo de quienes no quisieron dejar que una tradición se perdiera para siempre.



