Sevilla despide los camiones de la Plaza Nueva: la carga y descarga se traslada a la calle Madrid

La reforma integral de la Plaza Nueva, que el Ayuntamiento de Sevilla culminará la próxima primavera, traerá consigo un cambio que muchos sevillanos llevan años reclamando: el fin de los camiones y furgonetas de reparto aparcados frente al Hotel Inglaterra.

Sevilla despide los camiones de la Plaza Nueva: la carga y descarga se traslada a la calle Madrid

El gobierno de José Luis Sanz ha confirmado que el proyecto en ejecución incluye la supresión del carril de carga y descarga situado entre las calles Madrid y Bilbao, uno de los tramos más visibles y concurridos de este emblemático espacio del Centro histórico. La alternativa pasa por trasladar estas operaciones a la calle Madrid, en la parte trasera del propio Hotel Inglaterra, de modo que los repartidores mantengan acceso cercano a los negocios de la zona sin afear el entorno patrimonial.

La inversión total de la reforma asciende a 4,5 millones de euros y promete devolver a la plaza su imagen historicista, con una zona central de unos 10.000 metros cuadrados que ganará bancos, árboles, más sombra y un mobiliario urbano inspirado en el gran salón que fue este espacio hace casi un siglo. La supresión de la carga y descarga es, por tanto, una pieza más de una transformación que busca recuperar el protagonismo del peatón.

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La medida no llega de improviso. En enero del año pasado, la Delegación de Movilidad encargó un estudio a la Asociación de Fabricantes y Distribuidores en colaboración con la Confederación de Empresarios de Sevilla, que radiografió la situación actual del reparto de mercancías en el Casco Antiguo. Las conclusiones apuntaron a la necesidad urgente de replantear la distribución urbana, apostando entre otras cosas por ampliar los horarios nocturnos de entrega.

El ejecutivo municipal trabaja además en una ordenanza que regule tiempos y espacios para este servicio en toda la ciudad. Y la Plaza Nueva no sería más que el primer paso: el Ayuntamiento estudia aplicar medidas similares en otros enclaves sensibles como la Plaza Virgen de los Reyes o el Altozano, en Triana, donde la presencia de vehículos de reparto genera el mismo impacto negativo sobre el patrimonio.

En cualquier caso, el gobierno insiste en que todos estos cambios se abordarán desde el diálogo y el acuerdo con los empresarios afectados, descartando imposiciones unilaterales.

El espacio que quede libre en la plaza, una vez retirada la carga y descarga, podría destinarse a aparcamiento para motocicletas, según apunta el proyecto. Una pequeña ganancia más para una plaza que, por fin, parece encaminada a convertirse en el gran salón urbano que siempre debió ser.